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lunes, 12 de agosto de 2013

La Ciguapa



Una de las leyendas más perdurables de nuestros antepasados Taínos que persisten hoy en día es el de la Ciguapa. En los últimos años, algunos estudiosos han hecho afirmaciones de que la Ciguapa no es una leyenda Taina sino más bien creada por el español o traída por los africanos.

La Ciguapa se dice que es una criatura con el pelo largo y negro que cae en sus tobillos. Se ven muy humano, excepto por el hecho de que tienen los pies invertidos. Cuando uno sigue sus huellas, ¿crees que ella va en una dirección cuando en realidad va en la dirección opuesta! También se dice que la Ciguapa, la mayoría de esas mujeres son dimensionables se enamora de un hombre, después de su muerte el ser humano muere también. Recuerdo cuando era niño que mi madre nos contaba estos cuentos a mí ya mis hermanos cuando ivamos a dormir .

La criatura sin embargo, no es exclusivo de la República Dominicana. Se le conoce como Caipora, Currupia y Mancarita por las tribus indígenas de la región amazónica. Se le conoce como Duen en Trinidad, Guije en Cuba y curiosamente Ciguanama en El Salvador. En otras palabras, muchos indios de la región Cir-cum Caribe tenían exactamente la misma historia.

Algunos estudiosos de la República Dominicana han argumentado que la Ciguapa no tiene un origen taíno, debido al hecho de que no hay ni pinturas rupestres o petroglifos que se han encontrado con las imágenes de esta criatura. También se dice que era un mito español acerca de una posible mujer india fugitiva que caminaba hacia atrás para evitar ser capturados. Pero esta suposición es bastante simplista, porque un rápido vistazo a las culturas de América del Sur, donde también "existe" la Ciguapa muestra claramente que ninguno de estos indios pintan la imagen de la Ciguapa en cualquiera de su cerámica tampoco. La razón de esto es simple, la Ciguapa es un cuento popular diseñado para evitar que los niños entren en el bosque de noche. Osea un mito native.

Algunos han dicho que la historia es africana porque en este continente aye las historias de una "mujer salvaje" que vive en el bosque africano. Dicen esto ignorando el hecho de que la Ciguapa tiene un nombre de hecho de origen taíno. En otras palabras, si se trata de una leyenda africana, ¿por qué tiene un nombre indio?

En Kiskeya la palabra Ciguayo se aplicó a los indios que vivían en la península de Samaná. Estos eran los últimos restos de los altavoces Tolan que llegaron a la isla antes de que los arahuacos arcaicas. El Taino llamó Ciguayo por su costumbre de mantener el pelo muy largo (igual que la ciguapa).

Es muy posible que nuestra versión de la historia Ciguapa tiene dos orígenes. Los taínos tenían el cuento de la Ciguapa y era conocido en toda la isla. Durante el período colonial, y más allá, los indios cimarrones eran a menudo localizados por los aldeanos montanosos y os pobladores los confundian con la Ciguapa. De esta manera manteniendo la leyenda viva de los tiempos modernos.


Autor: Jorge Baracutei Estevez

martes, 12 de marzo de 2013

Cueva La Majagüita, en Loma Miranda, posee el arte rupestre de los taínos


SANTO DOMINGO.-La Asamblea Nacional Ambiental -ANA-, y el Espeleogrupo de Santo Domingo presentó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, un informe sobre la importancia rupestre de la Cueva o Abrigo de La Majagüita, en Loma Miranda, la que, afirma, posee muestras significativas de representaciones de las deidades más conspicuas de los grupos aborígenes que habitaron la zona.

Ambas organizaciones aseguran que las artes rupestres que se encuentran en esa cavidad están asociadas a la lluvia, las tormentas, los huracanes, las inundaciones y la agricultura, las cuales permitieron identificar las creencias de la mitología taína.

Explican que el informe presentado al PNUD "supone una razón más para evitar la explotación minera en Loma Miranda e incluirla dentro del Sistema Nacional de Aéreas Protegidas, esta vez con una razón cultural de alto valor arqueológico".

En los párrafos siguientes, el informe íntegro presentado al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD-sobre el interés cultural de la cueva de "La Majagüita", río Jagüey, en Loma Miranda

Introducción:

Los grupos aborígenes que habitaron las islas del Caribe tuvieron sus deidades a las que rendían culto regular, y a las que representaban físicamente en determinados sitios, atendiendo a la asociación de estos sitios con determinados fenómenos.

Por lo regular, para estas representaciones recurrían a accidentes naturales de gran permanencia o inamovilidad, como son las cavernas, cuevas, abrigos o grandes rocas, las que en ocasiones daban forma a espacios de especial ubicación o atractivo, convirtiéndose así en espacios mágicos o de fuerte convergencia energética.
 

Estos espacios devenían en ser lugares para la práctica ritual peticionaria o convocante de las energías que, según sus tradiciones y mitología, determinaban el curso de los fenómenos naturales, tales como las lluvias, los huracanes, las tormentas, las inundaciones, las sequías y los terremotos.

De gran importancia para el estudio de las culturas amerindias han resultado estos sitios arqueológicos y rupestres, diseminados por todo el territorio de la República Dominicana, indicando con ello la gran población que existía en nuestra isla a la llegada de los europeos finalizando el Siglo XV.

Gracias a la presencia de estos sitios y sus expresiones rupestres, sean en pinturas (pictografías) o en grabados (petroglifos), se mantiene un seguimiento de la información cultural indígena y se elabora un mapa para la interpretación del uso dado a los recursos naturales de estas primeras culturas caribeñas.

Por esa labor de seguimiento es que se hace tan necesaria e importante la conservación de los sitios rupestres localizados, lo que incluye, naturalmente y en gran medida, la conservación y estudio del área de Loma Miranda y de sus accidentes naturales, principalmente de sus fuentes de agua y las zonas llanas que fueron utilizadas para el asentamiento de los pueblos aborígenes que habitaron esta zona.

Descripción de la cavidad de "La Majagüita"


Se trata de un espacio determinado por la presencia de dos grandes bloques de caliza, conformando un abrigo de 12 metros cuadrados y 2.40 metros en su punto más alto, en tanto que su punto más bajo es de 0.40 centímetros.

Es abundante la vegetación que rodea esta cavidad, destacándose las altas especies nativas como "cigua prieta (Licaria triandra), mara (Calophyllum calaba) y cabirma (Guarea guidonia)". También son abundantes las especies arbustivas como el jengibre cimarrón (Renealmia occidentalis); pringramosa (Tragia volubilis); grayumbro (o yagrumo, DAC), (Cecropia schreberiana); Aniceto (Lulania ekmanii); palo de vaca (Bauhinia monandra) y timacle (Chiococca alba)". (Portorreal y Tavárez, 2011).

Geográficamente, la ubicación de este sitio o estación rupestre es Lat. N. 19º, 6´, 38.722", y Long. W. 70º, 28´, 59.32". En coordenadas UTM su ubicación es (19Q) 0343989 y 2113744.

El mayor número de petroglifos se encuentra grabado en la roca que delimita el abrigo hacia el oeste, mientras que otros petroglifos aparecen en una roca más pequeña de 1.50 metros de largo por 0.40 metros de espesor.

Otro petroglifo, de bastante realce, ubicación, esmero en su terminación y especialización funcional, aparece en la roca mayor, que es la que sirve de "techo" inclinado a la cavidad.

El piso del abrigo está compuesto por una acumulación de derrubios y restos de limo, depositado en el interior por las pequeñas corrientes ocasionales que bajan junto a la cavidad para caer en el río Jagüey, que corre unos metros 22 metros más abajo en época de estiaje.

Descripción de las manifestaciones rupestres

Un conjunto de 16 (dieciséis) petroglifos aparecen grabados en el sitio rupestre de la Cueva o Abrigo de "La Majagüita".

Al llegar al sitio, la primera figura que se destaca es humana y de un abultadísimo abdomen con una depresión en el centro. Se encuentra colocada en la parte más alta de la roca que le sirve de soporte. La numeraremos Figura No. 1 (uno).

La figura que le sigue en notoriedad física, también humana, se presenta de cuerpo entero, con los brazos acodados hacia arriba y hechos con doble trazado. La pierna derecha recta y la izquierda trazando un arabesco o greca hacia dentro. De la cabeza salen formas, no necesariamente orejas, sino algún tipo de tocado. La numeraremos Figura No. 2 (dos).

Otra figura humana, colocada junto a la Figura No. 2, se presenta con doble surco definiendo la cabeza, la boca muy abierta y dos surcos oblicuos que atraviesan toda la cara y cabeza a partir de la parte superior de las fosas nasales. La numeraremos Figura No. 3 (tres).

Dos figuras antropomorfas similares entre sí, poco separadas, pero de tamaño diferente, aparecen entre la Figura No. 1 y la Figura No. 3, muy visibles las cabezas, pero no tanto sus respectivos cuerpos. Se encuentra más arriba de la Figura 3, pero más bajo que la Figura 1. Las numeraremos Figura No. 4 (cuatro) a la más grande, y Figura No. 5 (cinco) a la más pequeña.
 

Una figura antropomorfa, de cuerpo entero, colocada debajo de la Figura No. 3, con sus brazos hechos en doble trazado y definiendo curvas (no ángulos) hacia arriba. En las "manos" parece sostener objetos esferoidales. La numeraremos como Figura No. 6 (seis).

Una figura antropomorfa, solo notable por la presencia de la cabeza, muy poco pronunciados ojos, boca y el resto del cuerpo. La numeraremos como Figura No. 7 (siete).

Una figura antropomorfa, notable por los surcos que salen de sus ojos hacia abajo, un poco oblicuamente. Presenta grandes orejas, aunque no colocadas a la misma altura. Piernas cortas y brazos un poco más largos que las piernas realizadas en trazos simples bien definidos. La numeraremos como Figura No. 8 (ocho).

Figura antropomorfa, muy diminuta, cabeza presentando ojos entrecerrados, no presenta el resto del cuerpo. La numeraremos como Figura No. 9 (nueve).

Figura antropomorfa, con cabeza de redondez casi perfecta, el cuerpo definido por un surco vertical. La numeraremos No. 10 (diez).

Conjunto de trazos rectos y muy finos, colocados a la derecha de la Figura No. 10. Numeraremos este conjunto de trazos o rayaduras como Figura No. 11 (once).

Segundo conjunto de trazos rectos y muy finos, definiendo un hexágono irregular no cerrado y conteniendo en su interior una imagen circular poco visible. Lo numeraremos como Figura No. 12 (doce).

Colocado en la roca más grande y que sirve de techo inclinado, en solitario, haciendo frente a las demás figuras, se encuentra un petroglifo muy bien definido, en altorrelieve, de grandes ojos y bien definido espacio bucal, relevando además la dentadura. La numeraremos como Figura No. 13 (trece).

Colocado en la roca más baja se encuentra un petroglifo bien definido por surcos en las partes inferior y lateral derecha, al que numeraremos como Figura No. 14 (catorce).

Separados de la Figura No. 14 por dos profundos surcos, y colocados del lado abajo de ésta, se encuentran dos pequeños petroglifos. Uno con ojos y boca bien definidos, a la que numeraremos Figura No. 15 (quince), y otro más pequeño que la Figura No. 15, solamente con ojos, que numeraremos como Figura No. 16 (dieciséis).

Posibles causas de la presencia de estos petroglifos

Evidentemente no pasaba desapercibida para nuestros aborígenes la fuerza de los vientos que, viniendo del este (vientos alisios), ascendían por el cauce del Río Jagüey elevándose -a veces estruendosamente- desde la zona llana del Valle de la Vega Real hasta las alturas de las montañas que les recibían cargados de humedad.

Tampoco pasaba desapercibido para ellos la respuesta de las montañas, que al recibir tales descargas de humedad las devolvían en pequeñas y grandes corrientes organizadas cañada abajo por el mismo río Jagüey.

Para nuestros aborígenes estaba suficientemente claro que esas aguas, organizadas corriente abajo, eran altamente provechosas para sus siembras en las llanuras que comenzaban inmediatamente abandonaba el río las faldas de Loma Miranda.

Todos esos "fenómenos" y elementos: el viento, las nubes, las lluvias, el cauce, las piedras, el rio, la llanura, la tierra, la vegetación, sus siembras y sus cosechas estaban íntimamente vinculadas a las voluntades de las deidades en las que creían.

En atención a esas creencias, nuestros grupos aborígenes tenían localizados esos sitios de convergencia energética donde podían comunicarse con ellos en caso de la falta o exceso de alguno de esos "fenómenos" y elementos.

Y es esa la razón de la presencia en la Cueva o Abrigo de "La Majagüita" de 16 petroglifos representantes de esos "fenómenos" y elementos. Esto hace de este sitio uno de los lugares de reuniones propiciatorias más notables de esta región, comparable con lugares como la "Cueva del Ultimo Cielo", en la zona de nacimiento del río Yuna; con la "Cueva de la Piedra Letrada", la "Cueva de la Cañada de los Huesos", todas con petroglifos asociados a la producción de agua de las provincias La Vega y Monseñor Nouel.

Deidades en la Cueva o Abrigo de "La Majagüita"


En atención a las investigaciones realizadas en el Caribe, relacionadas con la identidad y propósito de los diferentes dioses de los grupos aborígenes que habitaron nuestras islas, tenemos las opiniones de diferentes estudiosos a lo largo de muchos años, comenzando naturalmente con el propio Cristóbal Colón, que en una de sus cartas sobre el "descubrimiento" menciona que "igualmente la mayor parte de los caciques tienen tres piedras a las cuales ellos y su gente tienen gran devoción. La una dicen que es buena para los cereales y las legumbres que han sembrado; la otra para parir las mujeres sin dolor, y la tercera para el agua y el sol cuando ha menester".

Colón había designado a un fraile para que obtuviera información sobre las costumbres de nuestros aborígenes, Fray Ramón Pané, y se debe a él la mayor cantidad de información respecto tanto a las creencias como a los nombres de las deidades veneradas por nuestros tainos.

Fray Ramón Pané enumera en el primer capítulo de su "Relación Acerca de las Antigüedades de los Indios", como tituló a su obra, una parte de estas deidades: "Cada uno, al adorar los ídolos que tienen en casa, llamados por ellos cemíes, observa un particular modo y superstición. Creen que está en el cielo y es inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre, más no tiene principio, y a éste llaman Yúcahu Bagua Maórocoti, y a su madre llaman Atabey, Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco, que son cinco nombres".

La Figura No. 1. José Juan Arrom, en su obra "Mitología y Artes Prehispánicas de las Antillas", se refiere al primer nombre de ésta: Atabey, y llama la atención sobre el trabajo del americanista Daniel G. Brinton, "a quien se debe la magistral monografía que relacionó la lengua taína con la arahuaca". Y es en ese trabajo de Brinton que se determina que el significado de Atabey es "Madre de las Aguas", y es ésta la que aparece en primer término y colocación superior en la cueva o Abrigo de La Majagüita, y que es la Figura No. 1 que presentamos aquí, con su vientre abultado (característica de la maternidad) y con una depresión en el centro, Atabey, la "Madre de las Aguas".

La Figura No. 2, con los brazos en doble trazo, representando fuerza y poder, no está completamente identificada, pero es posible que esté asociada o represente a Guabancex.

Fray Ramón Pané, al referirse a Guabancex, la identifica así: "El cual cemí es mujer, y dicen que hay otros dos en su compañía; el uno es pregonero y el otro recogedor y gobernador de las aguas". En esta cavidad de Loma Miranda aparecen estas dos figuras que están colocadas entre ella (Guabancex) y la figura de Atabey: las figuras Nos. 4 y 5, que representarían a Guataubá y a Coatrisquie.

La Figura No. 4 aparece con la boca bien abierta (Guataubá pregonero?), a diferencia de la Figura No. 5, que no presenta boca visible.

Atendiendo al resumen y la definición hechos por Robiou Lamarche, Guataubá era el cemí "encargado de pregonar y ordenar a otros cemíes a producir mucho viento y lluvia. En compañía de Guabancex y Coatrisquie formaba la tríada de cemíes que producían las tormentas destructivas, los huracanes; una posible manifestación encolerizada de Atabey".

La Figura No. 3 nos sugiere ser Márohu. Veamos su caracterización. Según Fray Ramón Pané, al referirse por primera vez a Márohu, dice: "Y en dicha cueva (Iguanaboina) había dos cemíes, hechos de piedra, pequeños, del tamaño de medio brazo, con las manos atadas, y parecía que sudaban. Los cuales cemíes estimaban mucho; y cuando no llovía, dicen entraban allí a visitarlos y en seguida llovía. Y de dichos cemíes, al uno le llamaban Boinayel y al otro Márohu".

La interpretación hacia su identificación realizada por José Juan Arrom a partir de análisis lingüísticos, llega a la siguiente conclusión: "El nombre del primer gemelo, Boinayel, de acuerdo con lo que ya se sabe, significa ´Hijo-de-Boina´, la Serpiente Parda. El nombre del otro gemelo, Márohu, es fácilmente analizable como ´Sin Nubes´, o traducido con mayor libertad, Espíritu del Tiempo Despejado. Y de ahí que el Señor del Buen Tiempo y su gemelo el Señor de la Lluvia se venerasen juntos en la Gruta de la Iguana y la Serpiente Parda".

Tenemos entonces a Boinayel, Señor de la Lluvia, y a Marohu, Señor del Buen Tiempo. Boinayel, quizás la deidad más representada en cuevas y otros sitios rupestres, está claramente identificado por presentar dos profundos canales verticales a partir de sus ojos, por donde corrían sus lágrimas a transformarse en lluvia. O como dice Arrom, "Y las gotas de agua que al deslizarse por la faz de los dioses se convertirían en lágrimas serían, por magia imitativa, presagio y promesa de las que habían de caer sobre las sedientas cosechas".

Sebastián Robiou Lamarche define a Máhoru de la siguiente manera: "Espíritu del Tiempo Despejado... Formaba parte del triunvirato regidor del balance climatológico. Vinculado a lo solar, al tiempo despejado, el cual producía cuando le desataban las manos".

En esta Cueva o Abrigo de La Majagüita tenemos bien identificado a Boinayel (Figura No. 8), cuya característica principal son las acanaladuras verticales que salen de sus ojos. Y en oposición a esta característica, a Márohu, similar a Boinayel por ser su gemelo, pero con las acanaladuras oblicuas, en sentido diferente, no salen de sus ojos, por lo tanto no hace llover, hace el tiempo despejado y bueno. Además, esta representación de Márohu exhibe doble trazo sobre su cabeza, lo que puede estar significando al sol o al arcoíris, ambos elementos indicadores de buen tiempo y cese de las lluvias.

La Figura No. 6, colocada debajo de la Figura No. 3 (Máhoru) y junto a la Figura No. 2 (¿Guabancex?), aparece con dos de las características de ésta: brazos de doble trazado, representando fortaleza; y flexados hacia arriba, pero en forma de curvas suaves, tal y como aparece Guabancex en otras manifestaciones en las que suele representársele con un brazo curvado hacia arriba y otro hacia abajo.

Pero además, en este caso de la Cueva de "La Majagüita, en Loma Miranda, la Figura No. 6 es parte del trazado de la Figura No. 2, de Guabancex, pues es parte de su pierna derecha, extendida, y porta en sus manos objetos esferoidales, probablemente representando rocas, de las que arrastran los ríos y que se vuelven destructivas en las grandes crecidas. Recuérdese que esta acción destructiva es la que resalta Fray Ramón Pané cuando al referirse a Guabancex dice: "Y dicen que cuando Guabancex se encoleriza hace mover el viento y el agua y echa por tierra casas y arranca los arboles".

Lógico es deducir también la asociación de movimiento de rocas rio abajo provocado por esta cólera de Guabancex, por lo que resulta esta presencia de otra representación de la diosa o de un ignorado demiurgo hasta ahora.

La Figura No. 13 nos luce como la representación de Yúcahu Bagua Maórocoti, hijo de Atabey, "que está en el cielo y es inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre mas no tiene principio...", según Fray Ramón Pané, también identificado como Yucahuguamá, el mismo que habló con el cacique Caícihu, advirtiéndole de la futura llegada de los españoles, "... una gente vestida, que los habría de dominar y matar, y que se morirían de hambre".

A juicio de José Juan Arrom, la evidencia reunida en resumen de la búsqueda tras la identificación de Yúcahu Bagua Maórocoti y Yucahuguamá, permite "traducirse libremente por ´Espíritu de la Yuca y del Mar´, ´Ser sin Antecesor Masculino´ y Señor Yucador".

La imagen de Yucahuguamá que aparece en esta cavidad es la representación plana de la que aparece tridimensionalmente en algunos trigonolitos, típicos soportes mobiliarios de tres puntas, "y que creen que hacen nacer la yuca", como indica Pané.

Es lógico entonces que en un sitio donde nace el agua que va a regar las llanuras donde va a producirse yuca, aparezca esta representación de uno de los dioses más representativos de la imaginería, iconografía y mitología tainas, junto además con todo un resto de deidades responsables de esa producción de agua.

Las Figuras Nos. 7, 9, 10, 14, 15 y 16, todas antropomorfas, no presentan detalles que puedan ser útiles para identificarlas con las descripciones hechas por los cronistas de indias o los investigadores posteriores.

En cuanto a las Figuras Nos. 11 y 12, producidas por el rayado con un instrumento filoso, probablemente alguna punta de sílex, no puede abundarse mucho. De todas formas, la Figura No. 12, que define un hexágono irregular, y que presenta en su interior una imagen circular apenas visible, pudiera ser la representación de una guanara, encierro al que se conducían personas enfermas para que sanaran.

Es posible que la propia Cueva o Abrigo de "La Majagüita" haya sido utilizada como guanara en algún momento, y que la representación que aparece en ella haya sido parte de algún ritual de propósito curativo para la persona depositada en su interior.

Conclusión

Vista la importancia natural, espiritual y económica que tuvo este sitio para los habitantes de la zona pertenecientes a la cultura taína, y probablemente para poblaciones pertenecientes a culturas anteriores a la taína, se plantea la hipótesis de que algunos lugares planos de la Loma Miranda y de otras elevaciones circundantes, estuvieron poblados tanto por cultivadores de yuca y otros rubros, así como por personal especializado en el contacto espiritual (behiques y sus familias) con las deidades representadas en la cueva bajo estudio y conservación.

Los materiales de estudio rupestre localizados en la Cueva o Abrigo de "La Majagüita" han de convertirse en referente importante para los estudios de arte rupestre indígena, principalmente Taíno e Igneri, tanto en las Repúblicas Dominicana y de Haití, como en las demás islas de Las Antillas

Pocas veces hemos encontrado conjuntos rupestres aborígenes grabados sobre roca tan precisa en su representación y tan identificada con el entorno y con lo que significaron para sus autores.

Estos elementos culturales localizados en Loma Miranda deben servir para garantizar la protección e inalterabilidad tanto del espacio estudiado como de sus contornos.

Aunque el suelo de la cavidad fue ligeramente alterado, creemos que es obligatorio realizar excavaciones en esta cueva tras la localización de otras evidencias arqueológicas asociadas a las manifestaciones rupestres reportadas. De manera que como estuvieron involucrados en el informe preparado para la Xstrata Nicquel, sería conveniente que le dieran seguimiento y realizaran algún sondeo en la cavidad.

DOMINGO ABREU COLLADO,  arqueólogo, espeleólogo, ambientalista

DANIEL DUVAL, fotógrafo, estudioso de arte rupestre

FRANCISCO RESTITUYO, alcalde de La Piedra, Acapulco (Guía)

ASAMBLEA NACIONAL AMBIENTAL -ANA-, Inc.

Fuente: http://diariolibre.com.do/destacada/2013/03/13/i374978_cueva-majaguita-loma-miranda-posee-arte-rupestre-los-tainos.html

jueves, 6 de septiembre de 2012

Hallazgos taínos en Río San Juan

Esta es una de las postizas taínas, con edad calculada sobre los mil años, parte de las piezas encontradas en Río San Juan.


Investigadores se sorprenden; hay monedas acuñadas en Sevilla en 1505 para su uso exclusivo en América; las donan al Museo del Hombre 

KISKEIA (República Dominicana), RIO SAN JUAN - Arqueólogos dominicanos, venezolanos  y españoles   han encontrado piezas tainas de más de 1.000 años de antigüedad.

El  arqueólogo Adolfo López Belando  dijo que el descubrimiento más importante hasta el momento, es un campo de montículos agrícolas taínos que se ha conservado intactos después de mil años, exactamente en las mismas condiciones, que puede ser fechado a partir del año 750 y 800 después de Cristo.

Dijo que esos montículos agrícolas, que  tenían de 3 a 4 metros de ancho y más o menos unos 50 cm. o 70 cm. de alto,  fueron usados por los aborígenes  tal vez hasta el año 1550 después de Cristo. 

El proyecto es fruto de una  alianza   con el Museo del Hombre Dominicano, y el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. “Sabíamos que existían porque Bartolomé de las Casas nos decía que alrededor de los poblados ellos tenían muchos montones plantados con maíz, yuca y otros vegetales, y se habría encontrado alguno que otro; también Marcio Veloz y José Guerrero encontraron algunos montones, pero nunca se había localizado en el Caribe un campo intacto”, dijo el arqueólogo López Belando. Se han encontrado además, los tres principales grupos culturales taínos que habitaban la isla viviendo juntos y se ha podido identificar cómo se han ido mezclando hasta llegar al taíno que encuentra  el europeo colonizador.

Rara moneda

También se ha encontrado entre los restos del pueblo taino un raro ejemplar de la primera moneda fabricada expresamente para  América, una pieza de cobre de dos maravedíes del año 1505 acuñada en Sevilla. 

Igualmente se han localizado restos humanos que han sido estudiados por Abelardo Jiménez Lambertus, subdirector del Museo del Hombre. Se han hallado hermosas potizas tainas (un cacharrito que se utilizaba para el agua).
Las cerámicas son estudiadas por el arqueólogo del Museo del Hombre Jorge Ulloa.

Hachas, martillos, guayos, caracoles,  restos de lo que comían,  algunos trozos de cerámica española, una cuenta de vidrio español y también algunas piezas de bronce, y de hierro. Estos últimos artefactos demuestran que el poblado tuvo contacto con los españoles y que el establecimiento taíno se mantuvo hasta más allá del siglo XVI.

Agrega, que se han encontrado indígenas que fundamentalmente se alimentaban de tortugas, pescados y hutías y que realizaban grandes cultivos alrededor de sus casas.

Los estudios de la fauna los ha realizado el biólogo Renato Rímoli.

López Belando

Este es un reconocido arqueólogo español de muchos años de residencia y trabajo especializado en Repúiblica Dominicana. Es autor de numerosos estudios antropológicos y medioambientales. Su libro más reciente es Areas Protegidas de República Dominicana, Naturaleza en Estado Puro, auspiciado por Casa Vicini.

EL DATO

Otros antropólogos investigadores

Colaboran   además con la investigación, Sara Gálvez,  y Cristóbal Burkhalte, de la  Universidad de Madrid y  los  arqueólogos venezolanos Alejandro Selmi y Alicia Galarraga.

UN APUNTE

Harán museo

Los ejecutivos del proyecto hotelero Playa Grande, indican que además de donar todo el patrimonio encontrado al Museo del Hombre Dominicano, se creará un museo local que sirva como atractivo cultural especial para dominicanos y extranjeros que visiten la zona, incentivando así el interés  cultural.

El hotel, dicen sus ejecutivos,  tiene el compromiso de promover el desarrollo social y la protección ambiental en las comunidades de los alrededores.

Autor:  José Rafael Sosa (www.joserafaelsosa.com)
Fuente: El Nacional

martes, 21 de febrero de 2012

Dominicano en las Islas canaria cultiva Yuca de 6.40 pies, con 154 libras


San Sebastián de La Gomera.- Fausto Marcelo Molina, agricultor natural de Santo Domingo que reside en el municipio de Valle Gran Rey de la isla La Gomera, perteneciente al Archipiélago de las Islas Canarias, España, ha recolectado una yuca de 6.40 pies de largo y 154 libras (70 Kilos), cuando lo normal es que este tubérculo pese entre seis y ocho libras.

La yuca ha sido cultivada en un terreno situado cerca de la playa, y el buen clima y las condiciones de la tierra han podido contribuir a que alcance estas dimensiones, informó a Efe el agricultor, quien declaró que nunca ha visto nada igual.

El tubérculo tiene la forma de una persona y para sacarla necesitó la ayuda de otro compañero, puesto que hubo que hacer un agujero de 30 pulgadas.

Para su cultivo, no se utilizó ningún tipo de abono, pues lo único que necesita la yuca es mucha agua.

Fuente: Los Primeros Rebeldes de America

lunes, 12 de diciembre de 2011

Hallan restos de taínos de entre 500 y mil años

TAMBIÉN HAN ENCONTRADO CERÁMICAS PERTENECIENTES A TRES GRUPOS DIFERENTES
SANTO DOMINGO (Kiskeia) - Al parecer, Playa Grande no ha sido sólo del disfrute de los dominicanos, sino que también los antiguos ancestros de la Hispaniola aprovecharon su belleza natural, que todavía mantiene, para asentarse allí.

Así lo evidencian los restos óseos de dos posibles taínos que fueron encontrados enterrados en las orillas de la playa por un equipo de arqueólogos nacionales e internacionales, gracias a una excavación de gran magnitud que se ha implementado en el área.


Además de un esqueleto, que todavía se presenta en buen estado de conservación, también fueron hallados restos de otro posible taíno, pero en peores condiciones.


El hallazgo incluye montones agrícolas, lugares que utilizaban los taínos para sembrar sus frutos (algo relativamente nuevo), así como miles de piezas arqueológicas, entre ellas vasijas, cerámicas y amuletos, entre otras, que no sólo pudieron pertenecer a los aborígenes de la isla, pues podrían ser de Mayas y de españoles.


Investigaciones


La excavación se encuentra justo en el centro de la playa ubicada entre los poblados de Río San Juan y Cabrera, en la costa norte del país. Las investigaciones son lideradas por el arqueólogo español Adolfo López, investigador asociado del Museo del Hombre Dominicano.

Son parte del equipo de investigación los arqueólogos Cristóbal Burkhatter, Alicia Galarraga, Sara Gálvez, Alejandro Selmi, Jorge Ulloa, el geólogo Enríquez Burkhatter, el antropólogo Abelardo Jiménez Lambertus y José Guerrero, director del Instituto Dominicano de investigaciones Antropológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), junto a un equipo de diez ayudantes.

Enterramientos

Los dos esqueletos hallados podrían tener entre 500 a 1,000 años, según explicó Adolfo López, director de la excavación.

De acuerdo a los estudios sobre mitología taína, López señaló que los aborígenes tenían la costumbre de enterrar a sus muertos debajo de sus bohíos (casas) o en cementerios.


En este caso, no se trata de un cementerio.

Uno de los restos, el cual podría ser de un niño, apareció en un lugar que pudo haber sido una bohío. Los huesos están prácticamente pulverizados, aunque se conserva su dentadura. Mientras que el otro, en mejor condición, está cerca de los montones agrícolas y los expertos dijeron desconocer hasta el momento la razón de su entierro en ese lugar.

Una de las pistas que evidencia el origen taíno de los restos, según los arqueólogos, es que el esqueleto que está en mejor condición se encuentra en posición fetal. Sobre esto la arqueóloga venezolana Alicia Galarraga indica que se debió a rituales culturales.


“El individuo joven-adulto posiblemente de edad entre 25 a 30 años está en posición fetal. Ellos los amarraban para que quedaran en esa misma posición”, reseñó la también antropóloga. “Posiblemente se debe a que como nacemos nosotros lo querían reguardar como en el vientre de la madre”, agregó.


Galarraga apuntó que los restos se someterán a pruebas de Carbono 14. Éstos se mandarán a un laboratorio fuera del país, para confi rmar la edad, sexo, período y la alimentación que llevaban.


Choque cultural

Para los investigadores, uno de los aspectos más interesantes de la excavación ha sido encontrar cerámicas de diferentes tipos de taínos que habitaron en la isla, como son los Ostionoides, Mellacoides y Chicoides, fechados entre los años 100 hasta el 800 DC.

Según los arqueólogos Adolfo López y Jorge Ulloa hasta ahora no se habían encontrado cerámicas de estos tres grupos en el mismo nivel de excavación, lo que trae por efecto que pudieron estar juntos en ese lugar al mismo tiempo. Los fragmentos de cerámica europea, posiblemente española y amuletos mayas, tienen una explicación.

El arqueólogo submarinista Alejandro Selmi reveló que en los alrededores de Playa Grande hay un barco hundido del año 1553 con 36 cañones y una fl otilla de naufragios franceses del siglo XVIII.


El director de arqueología de la empresa de rescate de naufragio Deep Blue Marine, cuenta la historia de que una noche del 1798 quince barcos se hundieron en la cercanía de Playa Grande. Hasta ahora la compañía ha podido localizar ocho.

Selmi maneja la hipótesis de que si ese poblado existía para el año 1553, los taínos tuvieron un contacto directo con los posibles sobrevivientes de aquel naufragio.

Las piezas y artefactos encontrados serán depositados en el departamento de investigaciones del Museo del Hombre Dominicano.

Tan pronto las excavaciones terminen se liberará el área, pero hasta tanto los inversionistas no pueden desarrollar el proyecto.


LOS ANTECEDENTES Y EL FINANCIAMIENTO

El subdirector del Museo del Hombre Dominicano, Abelardo Jiménez Lambertus, dijo que en sus inicios la propiedad donde ahora se lleva a cabo la excavación pertenecía al Banco Central en los años 80 del siglo pasado. Manifestó que los arqueólogos del Museo ya sabían que esa zona podría ser un yacimiento arqueológico.


Jiménez Lambertus explicó que en una ocasión pudieron notar fragmentos de cerámica taína en la superficie, lo que los “indujo a pensar que se podría hacer un trabajo importante e interesante porque vieron fragmentos de otros grupos culturales taínos”.


Sin embargo, indicó que “tuvieron que detenerse por los altos costos y falta de fondos que demandaba la excavación en ese entonces”.


Ahora, los inversionistas del Proyecto Playa Grande que se realizará en la zona decidieron concluir las investigaciones antes de comenzar los trabajos, “para documentar mejor la herencia cultural dominicana”.


Éstos financian la excavación y designaron al arqueólogo López como su director, quien tiene junto a su equipo alrededor de un mes de trabajo.

Autor: Mairobi Herrera
Fuente: listindiario.com

viernes, 5 de noviembre de 2010

Las "Pirámides" de Kiskeia (República Dominicana) resultan ser formaciones naturales

Kiskeia /República Dominicana (CUPT Noticias Taínas) - Investigaciones en la República Dominicana han confirmado que las recientemente "descubiertas" pirámides de piedra, no son estructuras pre-colombinas sino en realidad, formaciones naturales. Un impresionante equipo de investigadores unieron esfuerzos para investigar el reclamo del hallazgo, de la municipalidad de Puerto Plata.

De acuerdo a reportes locales el equipo de investigadores incluyó a arqueólogos locales como Jorge Ulloa y Joaquín Nadal al igual que a Alfredo Coppa y Alice Angeletti de la Universidad La Sapienza de Roma. El geólogo Tabare Mundaray Báez y Pauline Kulstad de la Asociación de Arqueólogos del Caribe tambien fueron parte de la delegación.

El equipo de investigación determinó que las grandes formaciones de piedra caliza eran el resultado de movimientos naturales de la tierra.

CUPTNT 05.11.2010