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martes, 12 de marzo de 2013

Cueva La Majagüita, en Loma Miranda, posee el arte rupestre de los taínos


SANTO DOMINGO.-La Asamblea Nacional Ambiental -ANA-, y el Espeleogrupo de Santo Domingo presentó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, un informe sobre la importancia rupestre de la Cueva o Abrigo de La Majagüita, en Loma Miranda, la que, afirma, posee muestras significativas de representaciones de las deidades más conspicuas de los grupos aborígenes que habitaron la zona.

Ambas organizaciones aseguran que las artes rupestres que se encuentran en esa cavidad están asociadas a la lluvia, las tormentas, los huracanes, las inundaciones y la agricultura, las cuales permitieron identificar las creencias de la mitología taína.

Explican que el informe presentado al PNUD "supone una razón más para evitar la explotación minera en Loma Miranda e incluirla dentro del Sistema Nacional de Aéreas Protegidas, esta vez con una razón cultural de alto valor arqueológico".

En los párrafos siguientes, el informe íntegro presentado al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD-sobre el interés cultural de la cueva de "La Majagüita", río Jagüey, en Loma Miranda

Introducción:

Los grupos aborígenes que habitaron las islas del Caribe tuvieron sus deidades a las que rendían culto regular, y a las que representaban físicamente en determinados sitios, atendiendo a la asociación de estos sitios con determinados fenómenos.

Por lo regular, para estas representaciones recurrían a accidentes naturales de gran permanencia o inamovilidad, como son las cavernas, cuevas, abrigos o grandes rocas, las que en ocasiones daban forma a espacios de especial ubicación o atractivo, convirtiéndose así en espacios mágicos o de fuerte convergencia energética.
 

Estos espacios devenían en ser lugares para la práctica ritual peticionaria o convocante de las energías que, según sus tradiciones y mitología, determinaban el curso de los fenómenos naturales, tales como las lluvias, los huracanes, las tormentas, las inundaciones, las sequías y los terremotos.

De gran importancia para el estudio de las culturas amerindias han resultado estos sitios arqueológicos y rupestres, diseminados por todo el territorio de la República Dominicana, indicando con ello la gran población que existía en nuestra isla a la llegada de los europeos finalizando el Siglo XV.

Gracias a la presencia de estos sitios y sus expresiones rupestres, sean en pinturas (pictografías) o en grabados (petroglifos), se mantiene un seguimiento de la información cultural indígena y se elabora un mapa para la interpretación del uso dado a los recursos naturales de estas primeras culturas caribeñas.

Por esa labor de seguimiento es que se hace tan necesaria e importante la conservación de los sitios rupestres localizados, lo que incluye, naturalmente y en gran medida, la conservación y estudio del área de Loma Miranda y de sus accidentes naturales, principalmente de sus fuentes de agua y las zonas llanas que fueron utilizadas para el asentamiento de los pueblos aborígenes que habitaron esta zona.

Descripción de la cavidad de "La Majagüita"


Se trata de un espacio determinado por la presencia de dos grandes bloques de caliza, conformando un abrigo de 12 metros cuadrados y 2.40 metros en su punto más alto, en tanto que su punto más bajo es de 0.40 centímetros.

Es abundante la vegetación que rodea esta cavidad, destacándose las altas especies nativas como "cigua prieta (Licaria triandra), mara (Calophyllum calaba) y cabirma (Guarea guidonia)". También son abundantes las especies arbustivas como el jengibre cimarrón (Renealmia occidentalis); pringramosa (Tragia volubilis); grayumbro (o yagrumo, DAC), (Cecropia schreberiana); Aniceto (Lulania ekmanii); palo de vaca (Bauhinia monandra) y timacle (Chiococca alba)". (Portorreal y Tavárez, 2011).

Geográficamente, la ubicación de este sitio o estación rupestre es Lat. N. 19º, 6´, 38.722", y Long. W. 70º, 28´, 59.32". En coordenadas UTM su ubicación es (19Q) 0343989 y 2113744.

El mayor número de petroglifos se encuentra grabado en la roca que delimita el abrigo hacia el oeste, mientras que otros petroglifos aparecen en una roca más pequeña de 1.50 metros de largo por 0.40 metros de espesor.

Otro petroglifo, de bastante realce, ubicación, esmero en su terminación y especialización funcional, aparece en la roca mayor, que es la que sirve de "techo" inclinado a la cavidad.

El piso del abrigo está compuesto por una acumulación de derrubios y restos de limo, depositado en el interior por las pequeñas corrientes ocasionales que bajan junto a la cavidad para caer en el río Jagüey, que corre unos metros 22 metros más abajo en época de estiaje.

Descripción de las manifestaciones rupestres

Un conjunto de 16 (dieciséis) petroglifos aparecen grabados en el sitio rupestre de la Cueva o Abrigo de "La Majagüita".

Al llegar al sitio, la primera figura que se destaca es humana y de un abultadísimo abdomen con una depresión en el centro. Se encuentra colocada en la parte más alta de la roca que le sirve de soporte. La numeraremos Figura No. 1 (uno).

La figura que le sigue en notoriedad física, también humana, se presenta de cuerpo entero, con los brazos acodados hacia arriba y hechos con doble trazado. La pierna derecha recta y la izquierda trazando un arabesco o greca hacia dentro. De la cabeza salen formas, no necesariamente orejas, sino algún tipo de tocado. La numeraremos Figura No. 2 (dos).

Otra figura humana, colocada junto a la Figura No. 2, se presenta con doble surco definiendo la cabeza, la boca muy abierta y dos surcos oblicuos que atraviesan toda la cara y cabeza a partir de la parte superior de las fosas nasales. La numeraremos Figura No. 3 (tres).

Dos figuras antropomorfas similares entre sí, poco separadas, pero de tamaño diferente, aparecen entre la Figura No. 1 y la Figura No. 3, muy visibles las cabezas, pero no tanto sus respectivos cuerpos. Se encuentra más arriba de la Figura 3, pero más bajo que la Figura 1. Las numeraremos Figura No. 4 (cuatro) a la más grande, y Figura No. 5 (cinco) a la más pequeña.
 

Una figura antropomorfa, de cuerpo entero, colocada debajo de la Figura No. 3, con sus brazos hechos en doble trazado y definiendo curvas (no ángulos) hacia arriba. En las "manos" parece sostener objetos esferoidales. La numeraremos como Figura No. 6 (seis).

Una figura antropomorfa, solo notable por la presencia de la cabeza, muy poco pronunciados ojos, boca y el resto del cuerpo. La numeraremos como Figura No. 7 (siete).

Una figura antropomorfa, notable por los surcos que salen de sus ojos hacia abajo, un poco oblicuamente. Presenta grandes orejas, aunque no colocadas a la misma altura. Piernas cortas y brazos un poco más largos que las piernas realizadas en trazos simples bien definidos. La numeraremos como Figura No. 8 (ocho).

Figura antropomorfa, muy diminuta, cabeza presentando ojos entrecerrados, no presenta el resto del cuerpo. La numeraremos como Figura No. 9 (nueve).

Figura antropomorfa, con cabeza de redondez casi perfecta, el cuerpo definido por un surco vertical. La numeraremos No. 10 (diez).

Conjunto de trazos rectos y muy finos, colocados a la derecha de la Figura No. 10. Numeraremos este conjunto de trazos o rayaduras como Figura No. 11 (once).

Segundo conjunto de trazos rectos y muy finos, definiendo un hexágono irregular no cerrado y conteniendo en su interior una imagen circular poco visible. Lo numeraremos como Figura No. 12 (doce).

Colocado en la roca más grande y que sirve de techo inclinado, en solitario, haciendo frente a las demás figuras, se encuentra un petroglifo muy bien definido, en altorrelieve, de grandes ojos y bien definido espacio bucal, relevando además la dentadura. La numeraremos como Figura No. 13 (trece).

Colocado en la roca más baja se encuentra un petroglifo bien definido por surcos en las partes inferior y lateral derecha, al que numeraremos como Figura No. 14 (catorce).

Separados de la Figura No. 14 por dos profundos surcos, y colocados del lado abajo de ésta, se encuentran dos pequeños petroglifos. Uno con ojos y boca bien definidos, a la que numeraremos Figura No. 15 (quince), y otro más pequeño que la Figura No. 15, solamente con ojos, que numeraremos como Figura No. 16 (dieciséis).

Posibles causas de la presencia de estos petroglifos

Evidentemente no pasaba desapercibida para nuestros aborígenes la fuerza de los vientos que, viniendo del este (vientos alisios), ascendían por el cauce del Río Jagüey elevándose -a veces estruendosamente- desde la zona llana del Valle de la Vega Real hasta las alturas de las montañas que les recibían cargados de humedad.

Tampoco pasaba desapercibido para ellos la respuesta de las montañas, que al recibir tales descargas de humedad las devolvían en pequeñas y grandes corrientes organizadas cañada abajo por el mismo río Jagüey.

Para nuestros aborígenes estaba suficientemente claro que esas aguas, organizadas corriente abajo, eran altamente provechosas para sus siembras en las llanuras que comenzaban inmediatamente abandonaba el río las faldas de Loma Miranda.

Todos esos "fenómenos" y elementos: el viento, las nubes, las lluvias, el cauce, las piedras, el rio, la llanura, la tierra, la vegetación, sus siembras y sus cosechas estaban íntimamente vinculadas a las voluntades de las deidades en las que creían.

En atención a esas creencias, nuestros grupos aborígenes tenían localizados esos sitios de convergencia energética donde podían comunicarse con ellos en caso de la falta o exceso de alguno de esos "fenómenos" y elementos.

Y es esa la razón de la presencia en la Cueva o Abrigo de "La Majagüita" de 16 petroglifos representantes de esos "fenómenos" y elementos. Esto hace de este sitio uno de los lugares de reuniones propiciatorias más notables de esta región, comparable con lugares como la "Cueva del Ultimo Cielo", en la zona de nacimiento del río Yuna; con la "Cueva de la Piedra Letrada", la "Cueva de la Cañada de los Huesos", todas con petroglifos asociados a la producción de agua de las provincias La Vega y Monseñor Nouel.

Deidades en la Cueva o Abrigo de "La Majagüita"


En atención a las investigaciones realizadas en el Caribe, relacionadas con la identidad y propósito de los diferentes dioses de los grupos aborígenes que habitaron nuestras islas, tenemos las opiniones de diferentes estudiosos a lo largo de muchos años, comenzando naturalmente con el propio Cristóbal Colón, que en una de sus cartas sobre el "descubrimiento" menciona que "igualmente la mayor parte de los caciques tienen tres piedras a las cuales ellos y su gente tienen gran devoción. La una dicen que es buena para los cereales y las legumbres que han sembrado; la otra para parir las mujeres sin dolor, y la tercera para el agua y el sol cuando ha menester".

Colón había designado a un fraile para que obtuviera información sobre las costumbres de nuestros aborígenes, Fray Ramón Pané, y se debe a él la mayor cantidad de información respecto tanto a las creencias como a los nombres de las deidades veneradas por nuestros tainos.

Fray Ramón Pané enumera en el primer capítulo de su "Relación Acerca de las Antigüedades de los Indios", como tituló a su obra, una parte de estas deidades: "Cada uno, al adorar los ídolos que tienen en casa, llamados por ellos cemíes, observa un particular modo y superstición. Creen que está en el cielo y es inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre, más no tiene principio, y a éste llaman Yúcahu Bagua Maórocoti, y a su madre llaman Atabey, Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco, que son cinco nombres".

La Figura No. 1. José Juan Arrom, en su obra "Mitología y Artes Prehispánicas de las Antillas", se refiere al primer nombre de ésta: Atabey, y llama la atención sobre el trabajo del americanista Daniel G. Brinton, "a quien se debe la magistral monografía que relacionó la lengua taína con la arahuaca". Y es en ese trabajo de Brinton que se determina que el significado de Atabey es "Madre de las Aguas", y es ésta la que aparece en primer término y colocación superior en la cueva o Abrigo de La Majagüita, y que es la Figura No. 1 que presentamos aquí, con su vientre abultado (característica de la maternidad) y con una depresión en el centro, Atabey, la "Madre de las Aguas".

La Figura No. 2, con los brazos en doble trazo, representando fuerza y poder, no está completamente identificada, pero es posible que esté asociada o represente a Guabancex.

Fray Ramón Pané, al referirse a Guabancex, la identifica así: "El cual cemí es mujer, y dicen que hay otros dos en su compañía; el uno es pregonero y el otro recogedor y gobernador de las aguas". En esta cavidad de Loma Miranda aparecen estas dos figuras que están colocadas entre ella (Guabancex) y la figura de Atabey: las figuras Nos. 4 y 5, que representarían a Guataubá y a Coatrisquie.

La Figura No. 4 aparece con la boca bien abierta (Guataubá pregonero?), a diferencia de la Figura No. 5, que no presenta boca visible.

Atendiendo al resumen y la definición hechos por Robiou Lamarche, Guataubá era el cemí "encargado de pregonar y ordenar a otros cemíes a producir mucho viento y lluvia. En compañía de Guabancex y Coatrisquie formaba la tríada de cemíes que producían las tormentas destructivas, los huracanes; una posible manifestación encolerizada de Atabey".

La Figura No. 3 nos sugiere ser Márohu. Veamos su caracterización. Según Fray Ramón Pané, al referirse por primera vez a Márohu, dice: "Y en dicha cueva (Iguanaboina) había dos cemíes, hechos de piedra, pequeños, del tamaño de medio brazo, con las manos atadas, y parecía que sudaban. Los cuales cemíes estimaban mucho; y cuando no llovía, dicen entraban allí a visitarlos y en seguida llovía. Y de dichos cemíes, al uno le llamaban Boinayel y al otro Márohu".

La interpretación hacia su identificación realizada por José Juan Arrom a partir de análisis lingüísticos, llega a la siguiente conclusión: "El nombre del primer gemelo, Boinayel, de acuerdo con lo que ya se sabe, significa ´Hijo-de-Boina´, la Serpiente Parda. El nombre del otro gemelo, Márohu, es fácilmente analizable como ´Sin Nubes´, o traducido con mayor libertad, Espíritu del Tiempo Despejado. Y de ahí que el Señor del Buen Tiempo y su gemelo el Señor de la Lluvia se venerasen juntos en la Gruta de la Iguana y la Serpiente Parda".

Tenemos entonces a Boinayel, Señor de la Lluvia, y a Marohu, Señor del Buen Tiempo. Boinayel, quizás la deidad más representada en cuevas y otros sitios rupestres, está claramente identificado por presentar dos profundos canales verticales a partir de sus ojos, por donde corrían sus lágrimas a transformarse en lluvia. O como dice Arrom, "Y las gotas de agua que al deslizarse por la faz de los dioses se convertirían en lágrimas serían, por magia imitativa, presagio y promesa de las que habían de caer sobre las sedientas cosechas".

Sebastián Robiou Lamarche define a Máhoru de la siguiente manera: "Espíritu del Tiempo Despejado... Formaba parte del triunvirato regidor del balance climatológico. Vinculado a lo solar, al tiempo despejado, el cual producía cuando le desataban las manos".

En esta Cueva o Abrigo de La Majagüita tenemos bien identificado a Boinayel (Figura No. 8), cuya característica principal son las acanaladuras verticales que salen de sus ojos. Y en oposición a esta característica, a Márohu, similar a Boinayel por ser su gemelo, pero con las acanaladuras oblicuas, en sentido diferente, no salen de sus ojos, por lo tanto no hace llover, hace el tiempo despejado y bueno. Además, esta representación de Márohu exhibe doble trazo sobre su cabeza, lo que puede estar significando al sol o al arcoíris, ambos elementos indicadores de buen tiempo y cese de las lluvias.

La Figura No. 6, colocada debajo de la Figura No. 3 (Máhoru) y junto a la Figura No. 2 (¿Guabancex?), aparece con dos de las características de ésta: brazos de doble trazado, representando fortaleza; y flexados hacia arriba, pero en forma de curvas suaves, tal y como aparece Guabancex en otras manifestaciones en las que suele representársele con un brazo curvado hacia arriba y otro hacia abajo.

Pero además, en este caso de la Cueva de "La Majagüita, en Loma Miranda, la Figura No. 6 es parte del trazado de la Figura No. 2, de Guabancex, pues es parte de su pierna derecha, extendida, y porta en sus manos objetos esferoidales, probablemente representando rocas, de las que arrastran los ríos y que se vuelven destructivas en las grandes crecidas. Recuérdese que esta acción destructiva es la que resalta Fray Ramón Pané cuando al referirse a Guabancex dice: "Y dicen que cuando Guabancex se encoleriza hace mover el viento y el agua y echa por tierra casas y arranca los arboles".

Lógico es deducir también la asociación de movimiento de rocas rio abajo provocado por esta cólera de Guabancex, por lo que resulta esta presencia de otra representación de la diosa o de un ignorado demiurgo hasta ahora.

La Figura No. 13 nos luce como la representación de Yúcahu Bagua Maórocoti, hijo de Atabey, "que está en el cielo y es inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre mas no tiene principio...", según Fray Ramón Pané, también identificado como Yucahuguamá, el mismo que habló con el cacique Caícihu, advirtiéndole de la futura llegada de los españoles, "... una gente vestida, que los habría de dominar y matar, y que se morirían de hambre".

A juicio de José Juan Arrom, la evidencia reunida en resumen de la búsqueda tras la identificación de Yúcahu Bagua Maórocoti y Yucahuguamá, permite "traducirse libremente por ´Espíritu de la Yuca y del Mar´, ´Ser sin Antecesor Masculino´ y Señor Yucador".

La imagen de Yucahuguamá que aparece en esta cavidad es la representación plana de la que aparece tridimensionalmente en algunos trigonolitos, típicos soportes mobiliarios de tres puntas, "y que creen que hacen nacer la yuca", como indica Pané.

Es lógico entonces que en un sitio donde nace el agua que va a regar las llanuras donde va a producirse yuca, aparezca esta representación de uno de los dioses más representativos de la imaginería, iconografía y mitología tainas, junto además con todo un resto de deidades responsables de esa producción de agua.

Las Figuras Nos. 7, 9, 10, 14, 15 y 16, todas antropomorfas, no presentan detalles que puedan ser útiles para identificarlas con las descripciones hechas por los cronistas de indias o los investigadores posteriores.

En cuanto a las Figuras Nos. 11 y 12, producidas por el rayado con un instrumento filoso, probablemente alguna punta de sílex, no puede abundarse mucho. De todas formas, la Figura No. 12, que define un hexágono irregular, y que presenta en su interior una imagen circular apenas visible, pudiera ser la representación de una guanara, encierro al que se conducían personas enfermas para que sanaran.

Es posible que la propia Cueva o Abrigo de "La Majagüita" haya sido utilizada como guanara en algún momento, y que la representación que aparece en ella haya sido parte de algún ritual de propósito curativo para la persona depositada en su interior.

Conclusión

Vista la importancia natural, espiritual y económica que tuvo este sitio para los habitantes de la zona pertenecientes a la cultura taína, y probablemente para poblaciones pertenecientes a culturas anteriores a la taína, se plantea la hipótesis de que algunos lugares planos de la Loma Miranda y de otras elevaciones circundantes, estuvieron poblados tanto por cultivadores de yuca y otros rubros, así como por personal especializado en el contacto espiritual (behiques y sus familias) con las deidades representadas en la cueva bajo estudio y conservación.

Los materiales de estudio rupestre localizados en la Cueva o Abrigo de "La Majagüita" han de convertirse en referente importante para los estudios de arte rupestre indígena, principalmente Taíno e Igneri, tanto en las Repúblicas Dominicana y de Haití, como en las demás islas de Las Antillas

Pocas veces hemos encontrado conjuntos rupestres aborígenes grabados sobre roca tan precisa en su representación y tan identificada con el entorno y con lo que significaron para sus autores.

Estos elementos culturales localizados en Loma Miranda deben servir para garantizar la protección e inalterabilidad tanto del espacio estudiado como de sus contornos.

Aunque el suelo de la cavidad fue ligeramente alterado, creemos que es obligatorio realizar excavaciones en esta cueva tras la localización de otras evidencias arqueológicas asociadas a las manifestaciones rupestres reportadas. De manera que como estuvieron involucrados en el informe preparado para la Xstrata Nicquel, sería conveniente que le dieran seguimiento y realizaran algún sondeo en la cavidad.

DOMINGO ABREU COLLADO,  arqueólogo, espeleólogo, ambientalista

DANIEL DUVAL, fotógrafo, estudioso de arte rupestre

FRANCISCO RESTITUYO, alcalde de La Piedra, Acapulco (Guía)

ASAMBLEA NACIONAL AMBIENTAL -ANA-, Inc.

Fuente: http://diariolibre.com.do/destacada/2013/03/13/i374978_cueva-majaguita-loma-miranda-posee-arte-rupestre-los-tainos.html

lunes, 12 de diciembre de 2011

Hallan restos de taínos de entre 500 y mil años

TAMBIÉN HAN ENCONTRADO CERÁMICAS PERTENECIENTES A TRES GRUPOS DIFERENTES
SANTO DOMINGO (Kiskeia) - Al parecer, Playa Grande no ha sido sólo del disfrute de los dominicanos, sino que también los antiguos ancestros de la Hispaniola aprovecharon su belleza natural, que todavía mantiene, para asentarse allí.

Así lo evidencian los restos óseos de dos posibles taínos que fueron encontrados enterrados en las orillas de la playa por un equipo de arqueólogos nacionales e internacionales, gracias a una excavación de gran magnitud que se ha implementado en el área.


Además de un esqueleto, que todavía se presenta en buen estado de conservación, también fueron hallados restos de otro posible taíno, pero en peores condiciones.


El hallazgo incluye montones agrícolas, lugares que utilizaban los taínos para sembrar sus frutos (algo relativamente nuevo), así como miles de piezas arqueológicas, entre ellas vasijas, cerámicas y amuletos, entre otras, que no sólo pudieron pertenecer a los aborígenes de la isla, pues podrían ser de Mayas y de españoles.


Investigaciones


La excavación se encuentra justo en el centro de la playa ubicada entre los poblados de Río San Juan y Cabrera, en la costa norte del país. Las investigaciones son lideradas por el arqueólogo español Adolfo López, investigador asociado del Museo del Hombre Dominicano.

Son parte del equipo de investigación los arqueólogos Cristóbal Burkhatter, Alicia Galarraga, Sara Gálvez, Alejandro Selmi, Jorge Ulloa, el geólogo Enríquez Burkhatter, el antropólogo Abelardo Jiménez Lambertus y José Guerrero, director del Instituto Dominicano de investigaciones Antropológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), junto a un equipo de diez ayudantes.

Enterramientos

Los dos esqueletos hallados podrían tener entre 500 a 1,000 años, según explicó Adolfo López, director de la excavación.

De acuerdo a los estudios sobre mitología taína, López señaló que los aborígenes tenían la costumbre de enterrar a sus muertos debajo de sus bohíos (casas) o en cementerios.


En este caso, no se trata de un cementerio.

Uno de los restos, el cual podría ser de un niño, apareció en un lugar que pudo haber sido una bohío. Los huesos están prácticamente pulverizados, aunque se conserva su dentadura. Mientras que el otro, en mejor condición, está cerca de los montones agrícolas y los expertos dijeron desconocer hasta el momento la razón de su entierro en ese lugar.

Una de las pistas que evidencia el origen taíno de los restos, según los arqueólogos, es que el esqueleto que está en mejor condición se encuentra en posición fetal. Sobre esto la arqueóloga venezolana Alicia Galarraga indica que se debió a rituales culturales.


“El individuo joven-adulto posiblemente de edad entre 25 a 30 años está en posición fetal. Ellos los amarraban para que quedaran en esa misma posición”, reseñó la también antropóloga. “Posiblemente se debe a que como nacemos nosotros lo querían reguardar como en el vientre de la madre”, agregó.


Galarraga apuntó que los restos se someterán a pruebas de Carbono 14. Éstos se mandarán a un laboratorio fuera del país, para confi rmar la edad, sexo, período y la alimentación que llevaban.


Choque cultural

Para los investigadores, uno de los aspectos más interesantes de la excavación ha sido encontrar cerámicas de diferentes tipos de taínos que habitaron en la isla, como son los Ostionoides, Mellacoides y Chicoides, fechados entre los años 100 hasta el 800 DC.

Según los arqueólogos Adolfo López y Jorge Ulloa hasta ahora no se habían encontrado cerámicas de estos tres grupos en el mismo nivel de excavación, lo que trae por efecto que pudieron estar juntos en ese lugar al mismo tiempo. Los fragmentos de cerámica europea, posiblemente española y amuletos mayas, tienen una explicación.

El arqueólogo submarinista Alejandro Selmi reveló que en los alrededores de Playa Grande hay un barco hundido del año 1553 con 36 cañones y una fl otilla de naufragios franceses del siglo XVIII.


El director de arqueología de la empresa de rescate de naufragio Deep Blue Marine, cuenta la historia de que una noche del 1798 quince barcos se hundieron en la cercanía de Playa Grande. Hasta ahora la compañía ha podido localizar ocho.

Selmi maneja la hipótesis de que si ese poblado existía para el año 1553, los taínos tuvieron un contacto directo con los posibles sobrevivientes de aquel naufragio.

Las piezas y artefactos encontrados serán depositados en el departamento de investigaciones del Museo del Hombre Dominicano.

Tan pronto las excavaciones terminen se liberará el área, pero hasta tanto los inversionistas no pueden desarrollar el proyecto.


LOS ANTECEDENTES Y EL FINANCIAMIENTO

El subdirector del Museo del Hombre Dominicano, Abelardo Jiménez Lambertus, dijo que en sus inicios la propiedad donde ahora se lleva a cabo la excavación pertenecía al Banco Central en los años 80 del siglo pasado. Manifestó que los arqueólogos del Museo ya sabían que esa zona podría ser un yacimiento arqueológico.


Jiménez Lambertus explicó que en una ocasión pudieron notar fragmentos de cerámica taína en la superficie, lo que los “indujo a pensar que se podría hacer un trabajo importante e interesante porque vieron fragmentos de otros grupos culturales taínos”.


Sin embargo, indicó que “tuvieron que detenerse por los altos costos y falta de fondos que demandaba la excavación en ese entonces”.


Ahora, los inversionistas del Proyecto Playa Grande que se realizará en la zona decidieron concluir las investigaciones antes de comenzar los trabajos, “para documentar mejor la herencia cultural dominicana”.


Éstos financian la excavación y designaron al arqueólogo López como su director, quien tiene junto a su equipo alrededor de un mes de trabajo.

Autor: Mairobi Herrera
Fuente: listindiario.com

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mitología Taína o Eyeri Ramón Paner y la Relación sobre las Antigüedades de los Indios: El primer tratado etnográfico hecho en América: Edición


Copiar y pegar el enlace para ver nuestros titulos / Copy and paste the link below for our titles:
http://libroseditorialnuevomundo.blogspot.com/

Nueva edición de la Relación escrita por el fraile catalán de la Orden de San Jerónimo, Ramón Paner. Es considerado como el primer documento etnográfico recopilado en el Nuevo Mundo. Paner llegó a la isla Española en 1494 con Cristóbal Colón en su segundo viaje y el Almirante le encomendó la tarea de recopilar las creencias y costumbres de los indígenas del lugar. La Relación fue completada y traida de vuelta a la Peninsula en 1498. Esta edición es la primera que contiene un facsímil del manuscrito original escrito en italiano del siglo XVI, y el texto de la crónica en castellano, inglés e italiano, junto con extensas notas en español, fotos de los artefactos, y dibujos de varias fuentes históricas. Es la piedra fundamental para los estudios indigenistas. Incluye: La Relación de Fray Ramón Paner sobre las costumbres de los indios de la isla Española fue escrita en catalán? por Francesc Albardaner Llorens ESCRITURA DE FRAY ROMÁN (PANÉ) DEL ORDEN DE SAN GERONIMO. De la antigüedad de los indios, la cual, como sujeto que sabe su lengua, recogió con diligencia, de orden del Almirante EPÍTEMO DE LA CRÓNICA DE FR. RAMÓN PANÉ INCLUIDA POR PEDRO MÁRTIR DE ANGLERÍA EN SU DE REBUS OCEANICIS ET NOVO ORBE. Década I, Libro IX Francisco López de Gomara. Historia General de las Indias. Capítulo XXVII .

La religión de la isla Española Francisco López de Gomara. Historia General de las Indias. Capítulo XXVIII. Costumbres Columbus, Ramon Pane and the Beginnings of American Anthropology. TREATSIDE OF FRIAR RAMON ON THE ANTIQUITIES OF THE INDIANS WHICH HE AS ONE WHO KNOWS THEIR LANGUAGE DILIGENTLY COLLECTED BY COMMAND OF THE ADMIRAL by Ramon Pane. Translated into english language by Edward Gaylord Bourne. Gonzalo Fernández de Oviedo, Historia General y Natural de las Indias. Tomo I, Libro V, Capítulo I. Que tracta de las imágenes del diablo que tenían los indios, e de sus idolatrías, de los areitos e bailes cantando Fray Bartolomé de las Casas. Apologética Historia Sumaria. De los sacrificios que usaban hacer en esta isla Española. Capítulo CLXVI Joseph Luis Pequero. Historia de la Conquista de la Isla Española de Santo Domingo trasumptada el año de 1762. Fray. Jerónimo Roman y Zamora . Repúblicas de indias. Idolatrías y gobierno en México y Perú antes de la conquista. Tomo I. Capítulo II. De la religión y dioses de las Indias de la Nueva España. Tócanse cosas de mucha erudición. (reproducción en facsímil de la versión original que trata sobre las creencias Eyeri) Antonio de Herrera y Tordesillas. Historia general de los hechos de los castellanos en las islas i tierra firme del mar océano. Década I, libro III. Capítulo III. De la descripción de la isla Española, y costumbres de los naturales y sus ritos y Capítulo IV, Que continua lo que el precedente, en lo que toca a la Española, y costumbres de los naturales. (reproducción en facsímil de la versión original). Fernando Colón. Historia del almirante Don Cristóbal Colón. Primer volumen.

Capítulo LXI. De algunas cosas que se vieron en la isla, y de las costumbres, ceremonias y religión de los indios. L' Abbé Brasseur de Bourbourg. Glosario de voces indigenas para la lengua Eyeri. Glosario de Lenguas Amerindias: Vocábula Bárbara de Antonio de Nebrija Vocabulario para la lengua Aruaca: Anyo de 1765 Relación sobre las Antigüedades de los Indios (reproducción en facsímil de la versión original en italiano) de Fray Ramón Paner Scrittura di fra Roman delle anchita degl' Indiani, le quali egli con diligenza, come huomo che sa la lor lingua, ha raccoltte per commandamento dello ammiraglio (transcripción en italiano con las correspondientes notas publicada en la Raccolta Colombiana por la Commissione Colombiana del Ministerio de Instrucción Pública de Italia en 1892

http://www.amazon.com/Mitolog%C3%ADa-Ta%C3%ADna-Relaci%C3%B3n-Antig%C3%BCedades-Indios/dp/1463593880/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1311718356&sr=8-1

jueves, 10 de junio de 2010

Museo del Hombre denuncia trabajos de la Barrick gold dañan patrimonio arqueológico

En el área de operaciones de la Barrick Gold existe un patrimonio arqueológico indígena que ya ha sido lesionado por la empresa.

SANTO DOMINGO, DN.-Un patrimonio arqueológico indígena de más de mil años de existencia está a punto de desaparecer. Se trata de diez yacimientos arqueológicos que incluyen cuevas con contenido pictográfico y petroglifos, piedras, cimientos arqueológicos prehispánicos y estructuras coloniales en ladrillos que, de acuerdo con estimaciones, representan la primera estructura minera de América.

Este patrimonio de la nación, descubierto en los años 60, está ubicado en el centro de las operaciones del proyecto minero Pueblo Viejo, de la empresa Barrick Gold Corporation, en el municipio de Cotuí.

Debido a los trabajos de explotación de la mina, algunas de estas cuevas que forman parte del patrimonio cultural han sido derribadas por la empresa bajo el alegato de que en su interior se esconden varias cantidades de oro, plata y otros tipos de metales y piedras, según afirma el director del Museo del Hombre, Juan Rodríguez Acosta.

“Ellos (Barrick Gold) van dinamitando la montaña entera y la reducen a nada. Procesan la caliza, el mármol y las piedras que tiene la montaña, y esas ruinas que datan de miles de años son una representación de nuestro pasado precolombino, que por ninguna circunstancia pueden ser destruidas”, sostiene el funcionario.

Un informe elaborado para la Barrick Gold por el arqueólogo Harold Olsen, de 2004 a 2008, sobre los sitios arqueológicos reportados en el área de Pueblo Viejo, señala que en la minera se exploraron 534 sitios, de los cuales diez poseen contenido pictográfico y arqueológico aborigen.

El objetivo de las investigaciones era determinar la presencia o no de sitios arqueológicos indígenas precolombinos, y en caso de que existan, ubicar su posición geográfica, evaluarlos y proponer estrategias para su rescate.

En el informe, Olsen afirma que “los hallazgos permitieron identificar sitios en donde aborígenes y colonizadores convivieron juntos”, y concluye que “los resultados de las prospecciones arqueológicas plantean la necesidad de que antes de reiniciar la explotación de la mina es necesario realizar trabajos de arqueología más exhaustivos que contemplen excavaciones en cada una de las áreas que corran riesgo de ser afectadas con levantamientos”.

Sin embargo, de acuerdo con Rodríguez Acosta, Olsen no sólo obvió señalar en el informe que las cuevas debían ser preservadas intactas, por ser un patrimonio irrecuperable, inalienable y no reproducible, sino que además otorgó una certificación a la empresa minera para que proceda con las excavaciones, sin la autorización de la dirección del Museo del Hombre Dominicano ni del Ministerio de Cultura.

“Nunca daríamos permiso para destruir el patrimonio público…Este empleado (Olsen) lo hizo usando el papel timbrado de la institución y del Ministerio de Cultura. Yo lo reporté a mis superiores y le informé a la Barrick de que ellos no tienen la certificación para tocar el patrimonio de la nación, pero ellos no se han dignado a responder”, alega Rodríguez Acosta.

En el informe, Olsen sostiene que de los diez sitios con materiales arqueológicos, sólo dos podrían ser afectados por las explosiones de la minera. Sin embargo, Rodríguez Acosta asegura que tiene información de que la Barrick Gold pretende destruir todo el patrimonio cultural que se encuentra en la zona de minería.

De su lado, la sub secretaria de Patrimonio Cultural, Lourdes Camilo, dice que solicitó a la Barrick Gold los informes del impacto arqueológico de la mina en la zona de Pueblo Viejo, a fin de evaluarlos y canalizar la preservación del patrimonio.

“Tengo entendido que el plan general no involucraba la destrucción inmediata”, sostiene la funcionaria.

Las cuevas. De los 10 sitios arqueológicos, con elementos indígenas, nueve están dentro del área de explotación de la mina y uno está en las inmediaciones. Uno de ellos fue reportado por Emile Boyrie de Moya en 1960, otro por Dato Pagán Perdomo en 1979 y un tercero por Abelardo Jiménez Lambertus.

El sitio conocido como Club Taíno está en la mina de Pueblo Viejo. En toda el área hay fragmentos cerámicos y parece ser un área de cultivo de los aborígenes. El Museo del Hombre cree que no se trata de un asentamiento humano.

En la Cueva de Los Cacaos, ubicada en Hatillo, fue reportada por el Museo del Hombre en 1984, con un estudio de Abelardo Rodríguez Lambertus. Esta cueva tiene un grupo de petroglifos en la entrada y pictografías en sus concavidades laterales. “Es arte rupestre que nos indica un posible uso ceremonial”, dice el documento del Museo del Hombre. Esta cueva presenta algunos daños, realizado por personas que han escrito en sus paredes, “encima o al lado de los petroglifos y pictografías realizados por los aborígenes”.

En la Cueva Loma de La Mina, ubicada en Sabana Verde, también hay petroglifos, llegando a alcanzar unos 33 en un conteo preliminar que se realizó. Es una de las cuevas mejor conservadas. “No se registró evidencia de saqueo o maltrato al sitio”, según la descripción.

Otro de los lugares defendidos por el Museo del Hombre es denominado Cuevas de Loma Piedra Imán de Los Cacaos. La cueva A tiene 25 petroglifos, la mayoría de ellos con forma antropomorfa. La cueva C tiene una sala con otras 25 pictografías con diferentes motivos, donde sobresalen figuras como el ritual de la Cohoba, máscaras, aves grandes y pequeñas, perros, así como algunas figuras abstractas. “La cueva parece haber sido un lugar ceremonial”, dice el documento.

Según Barrick Gold, hasta la fecha el proyecto Puerto Viejo ha realizado varias campañas de prospección arqueológica, con el objeto de determinar la presencia o no de posibles sitios arqueológicos dentro del área de influencia directa e indirecta de la nueva infraestructura minera.

Así lo aseguró en respuesta a la acusación de la Dirección del Museo del Hombre Dominicano. La edición 212 del semanario CLAVE, que circuló el pasado miércoles, publicó un reportaje de la periodista Yajaira Figari, en el que el director del Museo del Hombre Dominicano, Juan Rodríguez Acosta, denuncia que la Barrick Gold que sitios arqueológicos de gran valor están dentro del área de trabajo de la minera, y que podrían desaparecer.

Ante esta denuncia, CLAVE buscó la opinión de la empresa, la cual remitió este documento, que llegó a la redacción cuando el periódico habia cerrado la edición de esta semana.

La compañia afirmó que cuida y protege los sitios culturales de la zona de Cotuí, y sus alrededores, donde el proyecto está ubicado.

Una litis. Una de las cuevas con arte rupestre destruidas por la minera, según el director del museo, se encontraba en interior de una propiedad supuestamente de José Miguel De Peña.

El área, que posee una extensión de 200 tareas y que se encuentra en el centro de operaciones de la mina, ha sido objeto de discusión en los tribunales.

En febrero de este año un juez de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Sánchez Ramírez falló a favor de De Peña y condenó a la Barrick Gold Corporation a la devolución del terreno que, según el fallo, había sido ocupado por la empresa de forma ilegal. También ordenó permitir el acceso a De Peña y el pago de RD$500,000 diarios por cada día que incumpliera la orden.

Autor: Yajaira Figari
Fuente: Clave Digital

martes, 23 de febrero de 2010

Incautan pieza taína de medio millón de euros

UN EQUIPO DE EXPERTOS DEL DEPARTAMENTO DE PREHISTORIA DEL MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE PARÍS DETERMINÓ QUE EL OBJETO EN CUESTIÓN ES AUTÉNTICO

Santo Domingo.- Las autoridades francesas tienen en su poder una pieza taína valorada entre medio millón y un millón de euros que fue confiscada a mediados del año pasado junto a otros restos arqueológicos enviados a París para ser vendidos a una casa de antigüedades como artesanía moderna.

La pieza fue despachada desde República Dominicana el 3 de abril del año pasado a nombre de la empresa exportadora Hicotea Club S.A., de Las Galeras, Samaná, con destino a Simurg Antiquités, en París, Francia, y decomisada por el Servicio de Aduanas francés en una de cuatro cajas que en total contenían 200 objetos con un peso total de 50 kilos.

Documento

La información está contenida en un documento consignado al Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano, al cual tuvo acceso LISTÍN DIARIO, que explica el procedimiento que siguieron las autoridades francesas, desde el decomiso de las piezas hasta la evaluación de su autenticidad y el reporte a la representación dominicana ante la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en París.

El informe no precisa qué objeto es el más preciado, aunque sí señala que entre las piezas se encuentran cuatro trigonolitos, espátulas, una cabeza macorix, hachas petaloides y varios cemíes taínos.

Según el francés Jean Michel Montespan, un experto en arqueología y arte precolombino consultado anteriormente por LISTÍN DIARIO, un trigonolito (piedra de forma triangular con tres rostros) puede costar entre 8,000 y 80,000 euros; un cemí original (ídolo, por lo general de piedra tallada) entre 50,000 y 250,000 euros, y un dúho de madera (una suerte de pequeño asiento ceremonial), hasta medio millón de euros, todo dependiendo de su estado de conservación.

Casa inexistente

Según el documento en poder de la Cancillería, el cargamento iba a ser vendido a Simurg Antiquités por un valor de 4,480 dólares. Las autoridades francesas procedieron a su incautación al percatarse que la casa de antigüedades no existe.

Los objetos fueron enviados al Museo de Historia Natural de París donde un equipo del Departamento de Prehistoria determinó que 34 piezas eran auténticas, que pertenecían a la cultura taína y que al menos una de ellas podría costar en el mercado del arte antiguo entre medio millón y un millón de euros.

Posteriormente, el Tribunal de Gran Instancia de Bobigny, una comuna al noreste de París, abrió una investigación preliminar y luego encargó el caso a la Corte Nacional de Aduanas. En noviembre del año pasado, la representación dominicana en la Unesco fue contactada por Valentin Payraud, inspector judicial del Servicio Nacional de Aduanas francés, quien la puso al tanto del procedimiento.

La Cancillería dominicana maneja el expediente desde diciembre del año pasado.

Lo que procede ahora es que las autoridades locales contacten a las francesas para proceder a la repatriación de los objetos.

El país ya ha recuperado en el pasado varias piezas arqueológicas que debieron haber salido de contrabando.

En el 2004 y 2005, el Museo del Hombre Dominicano realizó la documentación y dio los pasos legales para la recuperación de 85 piezas el primer año, y de otras quince el segundo.

Anteriormente, en 1993, el MHD recuperó una vasija antropomorfa de hueso de manatí en Estados Unidos, y en 1996 tres vasijas antropomorfas, también en ese país.

(+) ¿QUÉ SEÑALAN LAS LEYES EN EL PAÍS?

En República Dominicana la Constitución establece que “toda la riqueza artística e histórica del país, sea quien fuere su dueño, formará parte del patrimonio cultural de la Nación y estará bajo la salvaguarda del Estado.

La ley establecerá cuando sea oportuno para su conservación y defensa”.

El párrafo I, del artículo 47, de la Ley 41-00, señala: “La salida del país de cualquier bien mueble que se considere como integrante de patrimonio cultural de la nación, requerirá del permiso previo de la Secretaría de Estado de Cultura. En caso de exportación o sustracción ilegal, el bien será decomisado y entregado a la Secretaría de Estado de Cultura”.

Fuente: LISTÍN DIARIO

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Viaje en canoa de Jamaica a la Española (1503)

Que los taínos y caribes eran buenos navegantes lo sabemos desde el primer viaje de Cristóbal Colón a las Antillas. En su cuaderno de bitácora, conocido como su Diario de a bordo, Colón dice que vió indios navegando en grandes canoas de hasta ochenta remeros.

En su carta a los reyes, fechada el 15 de febrero de 1493, y enviada por vía de un amigo suyo llamado Luis de Santangel, en la cual envía las primeras noticias del descubrimiento de nuevas tierras en el Océano Atlántico, Colón describe de esta manera a los navegantes aborígenes.

"Ellos tienen en todas las islas muy muchas canoas a manera de fustes de remo, d´ellas maioras, d´ellas menores, y algunas y muchas son mayores que huna fusta de diez e ocho bancos. No son tan anchas, porque son de hun solo madero, mas huna fusta no terná con ellas al remo, porque van que es cosa de creer; y con éstas navegan todas aquellas islas que son innumerables y tratan sus mercaderías. Algunas d´estas canoas he visto con 70 y 80 ombres en ella, y cada uno con su remo."

En sus demás escritos describiendo las incidencias y peripecias de sus siguientes viajes Colón menciona continuamente las canoas de los indios, tanto en el Mar Caribe como en las costas de Centroamérica, y lo mismo se lee en los escritos de otros viajeros durante años siguientes a la invasión europea.

Las canoas aborígenes jugaron un importante papel durante su carto viaje por Centroamérica, y facilitaron la escapada de un cerco mortal padecido entonces por Diego Méndez, el hombre de mayor confianza de Colón en aquellos momentos.

Conocemos muchos detalles de este viaje porque de él se conservan varios documentos muy informativos como son la Relación del Almirante, las Memorias de su hijo Hernando, quien tenía entonces 13 años y acompañaba a su padre, una Relación de Bartolomé Colon, hermano del Descubridor, y el Testamento de Diego Méndez. Las cosas que cuentan estos autores de lo ocurrido en aquel último viaje de Colón son verdaderamente espectaculares.

Una de ellas se refiere a la huida de Colón y sus acompañantes desde Centroamérica después de atacar y enfrentar con violencia a los habitantes de aquellas tierras, quienes a su vez contraatacaron, obligando a Colón a salir rumbo a España en dos naves comidas por la broma.

Al llegar a las costas meridionales de Cuba, Colón se dio cuenta de que no podía cruzar el Atlántico con aquelos barcos que hacían agua continuamente y obligaban a toda la tripulación a manetenerse achicando el agua que entraba por los podridos cascos.

Con gran esfuerzo logró Colón llevar sus dos naves de Cuba a Jamaica, y en una playa del norte de esa isla las embarrancó, aprovechando sus maderas y velámenes para imrpovisar una vivienda para él y los hombres que le acompañaban.

Diez días después de su llegada a Jamaica, Colón llamó aparte a Diego Méndez y le dijo: "Diego Méndez, hijo, ninguno de cuantos aquí yo tengo siente el gran peligro en que estamos, sino yo y vos,porque somos muy poquitos y estos indios salvajes son muchos y muy mudables y antojadizos y en la ora que se les antoxare de venir y quemarnos aquí donde estamos en estos dos navíos hecho casas pajizas, fácilmente pueden hechar fuego dende tierra y abrasarnos aquí a todos... Yo he pensado un remdio si a vos os pareze, que en esta canoa que comprastes, se abenturase alguno a pasar a la isla Española a comprar una nao en que pudiesen salir de tan gran peligro como este en que estamos, dezidme vuestro parezer".

Diego Méndez le respondió: "Señor, el peligro en que estamos bien lo veo que es muy mayor de lo que se puede pensar. El pasar d´esta isla a la isla Española, en tan poca vasija como es la canoa, no solamente lo tengo por dificultoso sino por imposible, porque aver de atravesar un golfo de cuarenta leguas de mar y entre islas donde la mar es más impetuosa y de menos reposo, no sé quién se ose abenturar a peligro tan notorio".

Este diálogo, que Diego Méndez reproduce en su Testamento, continuó por un rato en el cual ambos personajes discutieron las posibilidades y los peligros de la propuesta travesía, hasta que Méndez le dijo al Almirante que preguntara a los demás tripulantes y acompañantes si alguno se atrevía a hacer el viaje. Colón los reunió a todos y peguntó si alguien quería hacer de voluntario, pero como ninguno quiso aceptar aquella navegación que todos consideraban un suicidio, Méndez concluyó diciéndole:

"Señor, una vida tengo no más, yo la quiero abenturar por servicio de Vuestra Señoría y por el bien de todos los que aquí están..." y al otro día comenzó a preparar la canoa para hacerla más resistente al viaje. Entre las medidas que adoptó fue dotarla de una quilla postiza, embrearla y ensebarla para hacerla impermeable, y reforzar con unas tablas la proa y la popa para hacerlas más resistentes. Estas on palabras de Méndez en su testamento.

Por otra parte, el hijo de Colón, Hernando, dice que el Almirante también encomendó ir en otra canoa "a Bartolomé Fiesco, gentil hombre genovés, con otra tanta compañía (de indios), para que luego que Diego Méndez estuviese en la Española, siguiese su camino a Santo Domingo, que distaba de donde estábamos casi 250 leguas; que volviese Fiesco a traer noticia de que el otro había pasado en salvo, y no tuviésemos con dudas y temores de si le había sucedido alguna desgracia, lo cual debía temerse mucho, considerada, como hemos dicho, la poca resistencia de la canoa."

Así las cosas, en un día de calma, zarparon por primera vez ambos aventureros en sus canoas y sus remeros indios."Como los vientos eran poco seguros, y las canoas muy cargadas (pues les habían metido calabazas de agua, "algunas especies de que usa y cazabe, además del las rodelas y espadas y bastimentos que consumían los europeos), navegaban poco; no estando aún a cuatro leguas de tierra, se volvió en viento contrario, lo que les causó tan gran miedo que determinaron volverse a Jamaica."

"Como no estaban diestros en gobernar canoas, entró un poco de agua sobre la borda y tomaron remedio aligerarlas, arrojando al mar cuanto llevaban, sin dejar más que las armas, y comida bastante para volver; arreciando el viento y paresciéndoles correr algún riesgo, para aligerlas más, determinaron echar los indios en el mar, como lo ejecutaron con algunos... así mataron diez y ocho, no dejando vivos sino algunos que gobernasen las canoas porque ellos no sabían hacerlo."

Pasado este cruel y penoso incidente y, luego de recuperar sus fuerzas, Méndez y Fiesco decidieron zarpar por segunda vez. Corría entonces el mes de julio de 1503. La historia de este nuevo viaje es igualmente sorprendente por los trabajos que pasaron estos expedicionarios. El primer día el mar estuvo en calma, pero el calor era muy fuerte y los indios se lanzaban con frecuencia al mar para resfrescarse: "luego volvían frescos al remo".

"Navegando de ese modo, a ras de agua, al ponerse el sol perdieron de vista la tierra; de noche se renovaba la mitad de los indios y de los cristianos, para bogar y hacer guarda, no fuese que los indios cometiesen alguna traición; navegaron toda aquella noche sin parar, de modo que a la venida del día estaban todos muy cansados". Para entonces, dice Hernando Colón, no veían más que agua y cielo.

A mitad del segundo día se les terminó casi toda el agua potable. "El trabajo y la calma del mar eran insoportables; cuanto más se levantaba el sol, en el día segundo de su partida, tanto más crecía el calor y la sed de todos". Además de las presiones y urgencias de Méndez y Fiesco, a los indios sólo los mantenía remando la esperanza de llegar a Navaza, un islote que queda entre Jamaica y la Española, y que los indios conocían.

"Pero lo cierto es que les engañaba la fatiga y flojedad que tenían porque bogando muy bien una barca o canoa, no puede hacer en un día y una noche más viaje que diez leguas, y porque las aguas desde Jamaica a la Española son contrarias a este viaje, que siempre parece más largo al que pasa mayores trabajos de manera que, venida, la tarde, y habiendo echado al mar uno que había muerto de sed, estando otros tendidos en el suelo de la canoa se hallaron tan atribulados de espítritu, tan débiles y sin fuerzas, que apenas adelantaban. Así, poco a poco, tomando alguna vez agua de mar para refrescar la boca... siguieron como podían, hasta que llegó la segunda noche, sin que hubiesen visto tierra".

Al caer la noche, "como Dios (los) quería salvar", Diego Méndez miró la luna llena que comenzaba a levantar por el horizonte y sorpresivamente descubrió la silueta del islote eclipsando la circunferencia de la luna. "Confortánolos Méndez con esta alegría, y mostrándoles la tierra, les dio mucho ánimo y habiéndoles repartido, para mitigar la sed, un poco de agua del barril, bogaron de modo que a la mañana siguiente se hallaron sobre la isla... y era llamada Navaza".

"Hallaron que ésta era toda de piedra viva, de media legua de circuito. Desembarcados donde mejor pudieron, dieron muchas gracias a Dios por tal socorro, y porque no había en ella agua dulce viva ni árbol alguno, sino peñascos anduvieron de peña en peña, recogiendo con calabazas el agua llovediza que hallaban, de la que Dios le dio tanta abundancia que fue bastante para llenar los vientes y los vasos; aunque los más prudentes advirtieron a los otros que bebiesen con moderación, llevados por la sed, bebieron sin tino algunos indios, y se murieron allí; otros, enfermaron de grave dolencia".

Descansaron allí todo aquel día comiendo lo que encontraban en la orilla del mar, y al atardecer zarparon de nuevo siguiendo las órdenes de Diego Méndez que no quería esperar que surgiera un mal tiempo. Como Navaza está muy cerca de la Española, tras una noche de navegación, al otro día divisaron el entonces llamado Cabo de San Miguel, hoy Punta Tiburón, en el extremo occidental de la Española.

Allí descansaron dos días, al cabo de los cuales, dice Hernando Colón que "Bartolomé Fiesco, que era caballero, aguijado por su honor, quiso volver (a Jamaica) con la canoa, como se lo había ordenado el Almirante; pero como los marineros y los indios estaban muy fatigados, e indispuestos por el trabajo y por el agua de mar que habían bebido... ninguno hubo que quisiera volver".

La historia de cómo y cuando llegó Diego Méndez a Santo Domingo, y dónde se entrevistó con Nicolás de Ovando para requerirle que auxiliara a Colón que permanecía varado en Jamaica, queda pendiente de ser contada, así como los trabajos que pasarón Colón, su hijo y su hermano en Jamaica durante los diez meses adicionales que tuvieron que permanecer allí esperando que un navío fuera a socorrerlos desde Santo Domingo.

Sobre esos eventos hablaremos en el próximo artículo.

Autor: FRANK MOYA PONS
Fuente: http://www.diariolibre.com
http://www.uctp.org

domingo, 2 de agosto de 2009

Un dios taíno castigó a los cristianos

El miércoles 29 de junio de 1502 llegó Cristóbal Colón a la incipiente ciudad de Santo Domingo sin que las autoridades coloniales lo estuvieran esperando.

Colón había sido desterrado de la isla Española dos años antes por el Juez Pesquisidor Francisco de Bobadilla, después de una investigación que arrojó numerosas acusaciones contra Colón y sus hermanos por su gestión política y administrativa mientras éstos gobernaron la isla entre 1493 y 1500.

Durante más de quinientos años la documentación de esa pesquisa judicial estuvo perdida, hasta que recientemente fue encontrada en el Archivo General de Simancas, en España, por la archivista Isabel Aguirre, quien la suministró a la historiadora sevillana Consuelo Varela, a resultas de cuyo análisis ha resultado la publicación de un sorprendente libro titulado "La caída de Cristóbal Colón: El Juicio de Bobadilla", publicado en Madrid hace apenas tres años.

Después de leer las deposiciones de los testigos contra los hermanos Colón, deja de sorprender que Bobadilla haya apresado al Almirante y lo haya enviado engrillado a España junto a sus hermanos, en octubre del año 1500.

Al llegar a la Española Nicolás de Ovando, el sustituto de Bobadilla, recibió las informaciones recogidas por Bobadilla y escuchó de varios informantes testimonios nada favorables al Descubridor de las Indias.

Por ello, cuando Colón hizo escala en Santo Domingo, en el curso de su cuarto viaje a las Antillas, Ovando "no se alteró nada", según cuenta su hijo Hernando en su "Historia del Almirante" que recoge numerosas noticias de primera mano de aquel periplo por las islas del Caribe y las costas de Centroamérica.

"Habiendo ya entrado en el puerto, envió el Almirante a Pedro de Terreros, capitán de uno de los navíos, para hacerle saber que tenía de mudar aquel navío; y que así por esto, como porque él esperaba que viniese una gran tormenta, deseaba entrar en aquel puerto (en el río Ozama), para guarecerse; advirtióle que en ocho días no dejase salir la armada (en que viajaría Bobadilla se regreso a España), porque corría mucho riesgo".

"Pero el comendador no consintió que el Almirante entrase en el puerto (a pesar de que Colón tenía autorización de los Reyes para hacerlo), y mucho menos impidió salir la armada que partía para Castilla, la cual era de veintiocho navíos, y debía llevar al Comendador Bobadilla, que había preso al almirante y sus hermanos, a Francisco Roldán y a todos los otros que se habían sublevado contra él, de quienes habían recibido tanto mal."

"A todos lo cuales quiso Dios cegarles los ojos y el entendimiento para que no admitiesen el buen consejo que les daba el Almirante. Yo tengo por cierto (continúa narrando Hernando Colón, su hijo) que esto fue providencia divina, porque, si arribaran éstos a Castilla, jamás serían castigados según merecían sus delitos; antes bien, porque eran protegidos del obispo Fonseca, hubiesen recibido muchos favores y gracias;"

"y por esta causa (Ovando) facilitó su salida de aquel puerto hacia Castila; porque, llegados a la punta oriental de la Española, una gran tormenta los embistió de tal manera que sumergió la nave Capitana, en la cual iba Bobadilla con la mayor parte de los rebeldes, e hizo tanto daño en los otros navíos que no se salvaron si no es tres o cuatro de todos los veintiocho."

Como Colón no pudo resguardarse en la ría del Ozama, apenas pudo pasar la noche allí y se vio obligado a salir con sus naves a buscar refugio hacia el oeste y lo encontró en el puerto de Azua, pero en el camino las ráfagas de la tormenta le hicieron pasar un malísimo tiempo a su hermano Bartolomé y al Capitán Terreros, tanto que cuenta Hernando Colón que estuvieron a punto de naufragar, pues les cogió la noche siguiente en el camino, pero al final se salvaron. La nave de Colón no tuvo mayores dificultades en llegar a la ensenada de Azua, llamada hoy puerto viejo.

Según Hernando, "el Almirante no había corrido peligro por haberse acercado a ella, como sabio astrólogo (y astrónomo) que conocía el paraje de donde podía venirle daño. Por cuyo motivo, podían bien culparle los que le aborrecían, de que había producido aquella tormenta por arte mágica para vengarse de Bobadilla y de los demás enemigos suyos que iban en su compañía, viendo que no habían peligrado alguno de los cuatro de su armada, y que de veintiocho que habían partido con Bobadilla, uno solo, llamado la Guquía, que era de los peores, siguió su viaje a Castilla y llegó salvo con 4,000 pesos de oro que el factor del Almirante le enviaba de sus rentas; a Santo Domingo volvieron otros tres, que se salvaron de la tormenta, maltratados y deshechos".

Esta es una de las primeras noticias de la ocurrencia de huracanes en las Antillas escritas por los europeos y, como se ve, su interpretación está envuelta en consideraciones religiosas y mágicas pues entonces no se conocían sus causas y, al igual que para explicar otros fenómenos naturales, la gente normalmente acudía a consideraciones mágico-religiosas al no entender leyes naturales que hoy nos resultan familiares.

Los españoles no eran los únicos que veían la mano de la providencia en la ocurrencia de los huracanes. Los indios taínos también lo hacían y, dadas sus concepciones animistas, los ciclones eran un fenómeno producido por causas espirituales, por lo que algunos cronistas e historiadores han supuesto que eran entidades divinas. En otras palabras, que un ciclón era un dios, y la palabra "huracán" era el nombre que ellos daban a este dios.

Ahora bien, sobre el origen de la palabra huracán hay en nuestros días un debate que no ha sido zanjado pues unos suponen que es voz maya, puesto que, por una parte, está mencionada en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, mientras que cronistas tan autorizados como Gonzalo Fernández de Oviedo, Pedro Mártir de Anglería y Bartolomé de las Casas la identifican como perteneciente al lenguaje taíno.

Según Oviedo, "Huracán, en lengua desta isla, quiere decir propriamente tormenta tempestad muy excesiva; porque, en efecto, no es otra cosas sino grandíssimo viento é grañidísima y excesiva lluvia, todo junto ó cualquiera cosa destas dos por sí."

En el mismo capítulo de su Historia Natural y General de las Indias, Islas y Tierra-Firme del Mar Océano en que Fernández de Oviedo ofrece esta definición, también describe con muchos detalles el impacto y los efectos de dos terribles huracanes que pasaron por la ciudad de Santo Domingo, uno el 3 de agosto de 1508, y el otro el 10 de julio de 1509.

Del primero, "descían los indios que otras veces solía aver huracanes; pero que no avía jamás acaecido otro tan gran ni tan semejante en su tiempo, ni se acordaban aver oído ni visto cosa de tanto espanto é trabajo en sus días ni en los de sus passados."

Mártir de Anglería, por su parte, describe otros huracanes, y habla particularmente de uno de los primeros, anterior a los mencionados anteriormente, que golpeó la isla en junio de 1494, y fue conocido por los habitantes de La Isabela, en el norte de la Española.

Según este cronista, "a estas tempestades de aire, que los griegos llaman tifones, dan los indígenas el nombre de "huracanes", y aseguran que en la isla de que hablamos se producen frecuentemente, aunque nunca tan violentos y furibundos, pues ningún ser viviente había visto en su tiempo, ni oído de sus mayores que un torbellino semejante, capaz de arrancar los árboles más grandes, se hubiese abatido sobre la isla, ni constaba tampoco que el mar hubiese experimentado allí tempestad alguna".

Sobre el origen de la palabra huracán queda mucho de qué hablar todavía.

Sobre el origen de la palabra huracán hay en nuestros días un debate que no ha sido zanjado pues unos suponen que es voz maya, puesto que, por una parte, está mencionada en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, mientras que cronistas tan autorizados como Gonzalo Fernández de Oviedo, Pedro Mártir de Anglería y Bartolomé de las Casas la identifican como perteneciente al lenguaje taíno.

Autor: FRANK MOYA PONS
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domingo, 28 de junio de 2009

Extinciones olvidadas

Todavía no termina el debate entre los académicos que discuten cuánta gente habitaba en las Antillas a la llegada de Colón. Este tema es de interés para los dominicanos porque la isla de Santo Domingo ha sido utilizada varias veces para ilustrar los argumentos.

Algunos dicen que los taínos no pasaban de cien mil personas en 1492, en tanto que en el otro extremo hay quienes han escrito que la población de la isla alcanzaba entonces los ocho millones de habitantes.

La cifra más plausible anda entre 400 y 600 mil aborígenes. Esta conclusión se basa en cálculos demográficos y datos comparados sobre la capacidad de la sociedad taína para producir alimentos con una tecnología agrícola basada en la coa, en la construcción de canteros de tierra (montones, les llamaron los españoles) y en una agricultura de tumba y quema.

Cualquiera que haya sido la cantidad de personas que recibió el impacto de la llegada de los europeos, lo cierto es que casi ningún taíno sobrevivió el choque de la conquista, y ya en 1514, apenas dos décadas después del descubrimiento, apenas se contaron 26,636 indios en toda la isla, los cuales habían perdido toda capacidad de reproducirse, con lo cual la sociedad taína terminó desapareciendo.

Esta no fue la única "especie" que se extinguió a causa de la invasión europea de América. En el caso de la isla Española entraron en extinción muchas especies de animales y plantas mencionadas como abundantes en tiempos coloniales.

Tomemos, por ejemplo, el caso de la jutía. Los cronistas españoles dicen que era un roedor muy común en la isla, pero los perros y gatos introducidos por los conquistadores persiguieron este animal y otros similares hasta dejarlos reducidos a muy pocos reductos en la isla, constituyendo curiosidades zoológicas que crean olas noticiosas cuando aparece algún ejemplar.

Algo similar ocurrió con las iguanas, muy comunes también el el suroeste y noroeste del país, las cuales hoy apenas se observan en estado natural en la Isla Beata, en los alrededores del Lago Enriquillo y en algunos apartados parajes del bosque seco entre Azua y Baní.

A las focas o leones marinos de la isla Alto Velo sólo podemos recordarlos al leer la descripción que hizo de ellos Cristóbal Colón pues esos animales desaparecieron hace mucho más de un siglo. Lo mismo ocurrió con los numerosos cocodrilos que habitaban en la desembocadura del río Yaque del Norte. Los que quedan hoy en el Lago Enriquillo también se encaminan a la extinción.

Mencionemos, por otro lado, extinciones más modernas, como está a punto de ocurrir con la diajaca y el zago, dos peces fluviales que los dominicanos comían en abundancia hace apenas cuarenta años y que han desaparecido de la mesa criolla debido a la introducción de especies foráneas muy voraces que depredan los huevos y las crías de las especies nativas.

Estos dos peces dominaban los ríos de la isla hasta finales de los años 50 del siglo pasado, pero a partir de entonces, y con la introducción permanente de la tilapia nilótica, su población se ha ido reduciendo hasta desparecer casi totalmente en muchos ríos.

Algo parecido, pero por otras razones, ocurrió con la anguila que constituía una importante fuente de proteínas para los dominicanos.

A medida que los dominicanos fueron desarrollando plantaciones arroceras en las tierras llanas del país, o fueron creando granjas de vegetales en las montañas, los agroquímicos utilizados para proteger y elevar las cosechas terminaron contaminando los ríos y canales de riego que servían de refugio a las anguilas y hoy es rarísimo encontrar un ejemplar de esta especie en la parte oriental de la isla.

La construcción de la Presa de Tavera contribuyó a la desaparición de numerosas anguilas pues al construirse ese embalse quedaron en el lago, sin poder regresar al mar, miles de ejemplares que luego fueron pescados y comidos por los lugareños. Algo similar ocurrió en los demás lagos represados que fueron creados posteriormente.

Podemos mencionar también el caso de la cotorra criolla, que ha estado desapareciendo con una velocidad tal que ha sido declarada especie en peligro de extinción, y ya una convención internacional prohibe su comercio y trasiego, tal como ha ocurrido con la cotorra de Puerto Rico, de la cual apenas quedan unos pocos ejemplares viviendo en estado natural.

Las cotorras han tenido dos grandes enemigos. Unos han sido los sembradores y cosecheros de café. Un experto viajero que conocía bien las lomas de la isla, me contó en una ocasión la forma en que los cafetaleros de la región de Polo, provincia de Barahona, mataban las cotorras, consideradas entonces como una plaga.

Los cafetaleros identificaban los grandes árboles que servían de dormitorio a las colonias de cotorras que se agrupaban por millares en un solo árbol, como ocurre hoy con los pericos (muy distintos de las cotorras) que los capitaleños pueden contemplar en el jardín del Hotel El Embajador.

Con hachas los cafetaleros adelgazaban el tronco del árbol para debilitar su resistencia. Amarraban fuertes lazos de algunas ramas, y llegada la noche, ya bien oscuro, con el árbol cargado de aves, tiraban de las sogas y el árbol caía. Entonces, iluminándose con focos y jachos de cuaba, y auxiliados por una jauría de perros, iban bateando las confundidas cotorras con macanas y palos, hasta no dejar ninguna viva.

En otras partes del país, entre mediados y finales de junio, coincidiendo con las festividades de San Juan, antes de que los pichones aprendan a volar, muchos campesinos saquean todavía los nidos para vender los pichones, muriendo en el proceso más aves de las que logran colocar luego en jaulas.

La paloma coronita también ha desaparecido casi totalmente. Muchos dominicanos cazaban esta ave para comer pues su carne es sabrosa, pero otros, habitantes de pueblos y ciudades que practicaban la caza deportiva, hacían competencias para ver quién mataba más palomas en un fin de semana.

La marca superior de algunos eran dos mil palomas muertas por viaje. Algunos llegaban a las tres mil. El destino de muchas de esas aves muertas eran las pocilgas de cerdos pues los perros de los cazadores no podían comer todo el sobrante. Como les era difícil repartir tantos pájaros cazados, sólo un porcentaje muy pequeño era consumido para saciar hambre humana.

De esto pueden dar fe reconocidos cazadores hoy arrepentidos del daño que hicieron hasta llevar casi la extinción a esta especie que era tan numerosa que un soldado francés que vivió en Santo Domingo a principios del siglo 19 cuenta que las bandadas de esta ave a veces oscurecían el cielo.

Otra especie que ha sido mermada hasta desaparecer de la mirada de los viajeros es el cangrejo rojinegro que hace cuarenta años era tan abundante que en tiempos de migración entre el mar y la tierra teñía literalmente de rojo algunas costas de la isla.

Los que viajaban por la autopista de Las Américas en esa época deben recordar que fue precisamente con la construcción de esta vía que comenzó la desaparición de esta especie en la zona sur de la isla, entre los ríos Ozama e Higuamo.

Muchos dominicanos de cierta edad recordamos las ocasiones en que todo el pavimento de la autopista de Las Américas enrojecía totalmente, mientras los vehículos que transitaban por la vía machacaban cientos de miles de cangrejos en un proceso que a fuerza de repetirse terminó extinguiéndolos totalmente.

Otros cangrejos, como los azules que son favoritos en la cocina criolla, redujeron significativamente su población debido a la recolección masiva que durante años sufrieron por parte de exportadores de "jueyes" a Puerto Rico, a donde los embarques se hacían por docenas de toneladas en naves que venían especialmente al país a recoger esta mercancía.

He recogido testimonios de los antiguos habitantes de Uvero Alto, entonces un paraje semi-despoblado de Higüey, que recuerdan que hace medio siglo, se anclaba frente a ellos un barco procedente de Puerto Rico, el cual no regresaba a su país hasta que los pescadores no terminaban de llenar completamente sus bodegas de cangrejos.

De la paulatina disminución del lambí también es mucho lo que se puede decir pues las personas que conocen los grandes montones de conchas de lambí acumuladas por los indios en la isla Beata y las costas de Pedernales, desde antes de llegar Colón, saben que el tamaño promedio de las conchas fósiles nunca varía pues los indios sólo pescaban animales adultos.

En esos mismos residuarios que los pescadores republicanos todavía utilizan para descartar las conchas, se observa desde hace más de treinta años el decrecimiento del tamaño de las mismas pues los pescadores dominicanos y haitianos no están permitiendo que la población se reponga, y hoy la industria de lambí de Pedernales descansa en gran medida en la pesca de juveniles, encaminando esta especie a una disminución radical en la isla.

Quedan todavía tortugas Carey que visitan las costas nacionales a poner sus huevos, pero éstas también están en grave peligro y por ello han sido colocadas en la lista de especies cuyo cacería y comercio internacional están prohibidos.

Muchas otras especies animales están en vías de extinción en la isla de Santo Domingo. De ellas y de las plantas que también están desapareciendo se podría escribir varios artículos más. Pero, por ahora, basta.

Autor: FRANK MOYA PONS
Fuente: http://www.diariolibre.com
http://www.uctp.org

viernes, 13 de marzo de 2009

Danny Rivera es nuevo director Parque Sierra de Bahoruco

SANTO DOMINGO.- A parte de ser un gran artista, Danny Rivera también es un enamorado de la región Sur de la República Dominicana, condición que aprovechó la Secretaría de Medio Ambiente para designarlo director del Parque Nacional Sierra de Bahoruco y padrino de la Reserva de Biósfera Jaragua, Bahoruco-Enquillo.

Ayer el cantante dominico-puertoriqueño fue juramentado en el cargo por el secretario de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal, y de inmediato el artista puso su arte al servicio del Sur del país.

Prometió traer redes de amigos de Puerto Rico y dominicanos que viven en el exterior para continuar los proyectos que allí se ejecutan.

“Allí vamos a ubicarnos para traer compañeros, grupos aliados y redes de amigos. Vamos a usar las artes como la poesía, la pintura, la fotografía, las artes escénicas y la canción para darle a conocer al mundo de lo que somos”, agregó.

Orgullo

Danny Rivera dijo sentirse orgulloso y afortunado de que Medio Ambiente le haya dado esa oportunidad de trabajar por la preservación de ese parque nacional, y se definió como un soldado de fila para la misión que tenga que llevar adelante.

“Voy a empezar poniendo las artes al servicio de ese llamado. Hay una riqueza en el Sur extraordinaria, humana y ecológica que es parte de la maravilla. Ir hacia el Sur significa ir hacia una parte más importante de nosotros que hemos olvidado. Nos hace falta mirar más a la grandeza que tiene la tierra de Enriquillo”, agregó.

Señaló que su amor por el Sur nació en una gira que hizo que se llamó “la gira madrigal”.

“A partir de ahí fui conociendo muchos lugares y otros más de esta geografía. Me vi sometido agradablemente a que debía tener un contacto directo con esta geografía caribeña”, dijo el interprete de “Mi árbol y yo”, al agregar que está a las órdenes para empezar a trabajar.

Adelantó que hay artistas que se comprometieron a trabajar junto a él en el proyecto que ejecutará en el parque que desde ayer le fue encomendado.

Precisó que a final de este año organizará el primer festival de la voz, música y canción del Sur, de modo que esta región sienta que es importante.

Photo: Padrino. Jaime David Fernández juramentó ayer al cantautor Danny Rivera, director del Parque Nacional Sierra de Bahoruco.

Fuente: LISTIN DIARIO.COM